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Drones: los aviones no tripulados que están revolucionando la forma tradicional de hacer la guerra

Son baratos, mortíferamente eficaces y ahorran los costos de enviar tropas a lugares peligrosos. Quizás por eso se han convertido en el arma predilecta de EE.UU. en la "guerra global antiterrorista". Dos expertos analizan los pros y contras de esta letal tecnología.  

por:  Manuel Galdames/La Segunda
viernes, 11 de enero de 2013

El negocio de los drones está involucrando, a nivel mundial, un gasto de 6.600 millones de dólares al año.


El 7 de enero de 2013, el Presidente de EE.UU. Barack Obama sorprendió con la nominación de John Brennan como director de la CIA (Agencia Central de Inteligencia), quien es hasta hoy su principal asesor antiterrorista. Su designación para el cargo -la que aún debe ser ratificada por el Congreso-, fue controversial ya que en su momento él habría defendido los métodos de interrogación "duros" que se emplearon durante el gobierno de Bush. Al margen de eso, Brennan también fue el primer alto funcionario de Obama en revelar oficialmente los ataques con vehículos aéreos no tripulados (UAV) - o drones- en Afganistán, Pakistán y Yemen , entre otros países.

Por su bajo costo y su eficacia mortífera, el drone es el arma principal de la " disposition matrix ", la lista de la muerte del gobierno que determina qué enemigo de EE.UU. debe morir. Dada su inusitada proliferación, "La Segunda" entrevistó a expertos en el tema que opinan sobre la legitimidad y los alcances de estas ejecuciones selectivas que están normadas desde 2010, cuando fue institucionalizada la " kill list ".

Robert Turner es director asociado del Centro de Derecho de Seguridad Nacional de la Universidad de Virginia y apoya el uso de los drones. Veterano de Vietnam, asegura que son una gran herramienta para proteger a no combatientes en el terreno. " Me gusta la idea de que el adulto y no el niño sea el que rinda cuentas por en la guerra . Y creo que la habilidad de poder observar exactamente lo que está sucediendo reduce el riesgo de daño colateral".

Turner reconoce que la última palabra le molesta. Y es que el concepto de daño colateral, en función de ataques de drones, recién se especificó en abril del 2012, cuando Brennan explicó públicamente los "pasos" involucrados en la lista de muerte: Decidir si el blanco es un peligro significativo para los intereses de EE.UU. Tener certeza absoluta de la identidad del mismo y que civiles no serán afectados, especialmente al tratarse de ciudadanos estadounidenses. Y, finalmente, que el ataque sea consultado con las autoridades locales involucradas. Quién toma la decisión y con qué criterio, no obstante, aún es una incógnita .

"Uno debe limitar el daño colateral. Y cualquier daño que es predecible debe ser justificable por el valor del blanco militar en cuestión. Si estás detrás de un cabo que maneja un camión, probablemente no te dejarán matar a ningún civil. Pero si estás detrás del máximo jefe enemigo, puedes matar más civiles o no-combatientes en el proceso de matarlo a él ", explica Turner. Añade que, a la luz de su experiencia (trabajó para el gobierno en esta área), las personas que deciden los ataques hacen una distinción entre civiles y "blancos autoproclamados"; vale decir, civiles que no gozan de mayor protección por exponerse en "zonas de peligro ".

Los criterios empleados

El Consejo de Relaciones Internacionales de EE.UU. argumenta que el creciente protagonismo de los drones - su uso se ha cuadruplicado durante el gobierno de Obama en relación al de Bush hijo - se debe a tres razones: menor exposición de soldados estadounidenses, alternativa conveniente y barata frente al despliegue de tropas convencionales y una imagen del conflicto armado distante e impersonal, casi como si fuera un "videojuego"..

Según Turner, "necesidad, proporcionalidad y discriminación" son los tres parámetros que separan a los posibles blancos en Pakistán, Afganistán, Somalía y -desde el año pasado, cada vez con mayor frecuencia- Yemen, del impacto de un misil Hellfire. Pero el Long War Journal -un proyecto independiente que documenta los alcances de la guerra global antiterrorista- recuenta 300 ataques de UAV, con al menos 2.500 muertos, sólo en Pakistán (país con el que EE.UU. no está en guerra, sino que incluso es aliado ). De estas bajas, 800 fueron civiles. Mientras que, en todo el mundo, los ataques suman más de 1.300.

Mientras Brennan aseguró, en agosto de 2012, que llevaban un año de ataques sin una sola muerte colateral, Stefan Wolff, cientista político de la Universidad de Birmingham (Reino Unido), critica la falta de información proveniente de la agencia para llevar a cabo los ataques: " Es problemática la falta de transparencia y responsabilidad de la CIA, comparada, por ejemplo, con la del Departamento de Defensa, en estas materias ".

El mayor problema, según Wolff, es la extensa "zona gris" que, desde el punto de vista legal, ampara estos ataques. " No hay un sistema coherente o un conjunto de reglas que regulen específicamente el uso de drones . Y es poco probable que eso se establezca pronto, aunque lo que sí puede ser posible es una revisión sistemática y una recolección de los principios existentes y su incorporación en políticas gubernamentales. Esto ya se está haciendo hasta cierto punto, pero tiende a ser muy selectivo y guiado por las conveniencias de cada país".

La legalidad del asesinato selectivo está determinada por las reglas de la denominada "guerra global en contra del terrorismo" que EE.UU. declaró luego de los ataques del 11 de septiembre de 2001, contra las Torres Gemelas . En términos jurídicos, se intenta enmarcar en las normas fijadas por el artículo 51 de la carta de las Naciones Unidas, que delimita el enfrentamiento armado interestatal legítimo en un contexto de defensa propia. No obstante, según un reporte de Amnistía Internacional sobre "la crisis de derechos humanos en el noroeste de Pakistán", los ataques de drones estadounidenses carecen de cualquier tipo de sustento legal . Y un reciente estudio de la Universidad de Stanford y de Nueva York enfatiza cómo el "Gran Hermano" que sobrevuela zonas de Medio Oriente aterroriza a comunidades enteras, violando los derechos civiles y estatales.

El tamaño de los drones los clasifica, además, en el marco de una "pequeña guerra localizada", al tratarse de ataques aéreos limitados, comparados con una "gran guerra", a escala mayor, que requiere una declaración bélica formal . Wolff es crítico de esta calificación: "En realidad, EE.UU. no está en guerra con los países en los que se llevan a cabo los ataques. Los ataques son explicitados solamente en Yemen y aun ahí el Presidente insiste en que los yemeníes los aprueban, aunque a mí me cuesta creerlo. Sin el consenso de los gobiernos que son escenarios de estos ataques, es evidente que estos no son legales porque infringen su soberanía estatal".

Turner piensa diferente. A su juicio, los drones se emplean solamente en "zonas de batalla", lo que los hace legítimos. En cuanto a los aspectos legales involucrados, el asunto le parece bastante simple: " Una de las realidades de la guerra es que, mientras la tecnología avanza, la gente encuentra nuevas maneras de usarla para guerras más eficientes y mortales. Y si hubiera alguna manera de volver a los días de caballeros peleando con espadas, podría tener un encanto romántico, pero no tenemos suficientes caballeros en este país para ello ".

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