Se estima que al menos 70 mil hombres, en su mayoría militares que desertaron de las tropas gubernamentales, engrosan las filas del Ejército de Liberación de Siria (ELS). Pero también existen otras brigadas, como "Faruq" o "Islámica", que reclutan combatientes. Algunos estarían vinculados con Al Qaeda.
Muchas de las armas que tienen los rebeldes llegan a través de la frontera con Turquía.
Foto REUTERS
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Así nació el llamado Ejército de Liberación de Siria (ELS), el mismo que ayer se adjudicó el feroz ataque con explosivos que desarticuló el férreo círculo de Assad al matar a su ministro de Defensa, uno de sus cuñados y al jefe de la célula de crisis y encargado de combatir a los rebeldes.
Este grupo paramilitar es el brazo armado de la oposición siria articulada en el Consejo Nacional Sirio (CNS) , una especie de gobierno en el exilio radicado en Turquía y encabezado por Burhan Ghalioun . El CNS es reconocido como representante legítimo del pueblo sirio por Estados Unidos y Libia, y sus representantes han sostenido varias reuniones con líderes internacionales en París.
El ELS, liderado por el coronel Riyad al-Asad, ha aumentado progresivamente sus filas y se estima que tiene al menos 70 mil hombres.
Según el uniformado, cada vez que organizan un ataque van ganando entre 100 y 300 combatientes, principalmente uniformados que desertan de las fuerzas gubernamentales.
Es así como han batallado en Homs, Aleppo, Idlib, Hama y ahora en el corazón de Damasco.
¿Su táctica?: Guerra de guerrillas
Como un calco de las estructuras militares tradicionales, el ELS se ha estructurado con batallones en las distintas localidades -cada una con sus respectivos comandantes- y, ante el mayor poderío de las tropas de Al Assad, han ido optando por una táctica de "guerra de guerrillas".
"No podíamos luchar contra los tanques de Al Assad con las armas que teníamos. Ahora disponemos de otras mejores, como misiles antitanque o los misiles Grad, con los que esperamos que nos sea más favorable", aseguró en junio Abu Yazan al Ayati , un capitán desertor y que hoy integra las "Brigadas Faruq" , una unidad de gran peso dentro del ELS. Allí hay desertores y también civiles que tomaron las armas.
Dicha brigada, según algunos reportes, está dirigida por elementos armados de Al-Qaeda y de varios grupos wahabíes, y cuenta con mercenarios procedentes de Libia e Irak.
Justamente por eso la CIA estaría operando en el sur de Turquía para evitar que las armas no caigan en manos de combatientes vinculados a Al Qaeda y otros grupos terroristas, según "The New York Times".
Las armas -rifles, lanzagranadas, armas antitanques y municiones- cruzan el límite de Turquía mediante una red de intermediarios, entre los que se encuentran los Hermanos Musulmanes sirios, financiado por Turquía, Arabia Saudí y Qatar.
Estados Unidos ha insistido en que no dará armas a los rebeldes.
"Brigadas Islámicas"
Otra facción de los rebeldes armados la constituyen las llamadas "Brigadas Islámicas" que agrupa a unos 16 mil combatientes.
Este grupo es el que ayer también se adjudicó el atentado que mató a tres altas autoridades y leales colaboradores de Bashar al Assad.
Los activistas opositores sirios han reconocido que existen divisiones respecto de la forma en que se ha ido llevando la lucha contra Bashar al Assad y por eso en junio pasado crearon una coalición militar: el "Frente de los Rebeldes Sirios" . El lanzamiento lo hicieron en Estambul, pero aún no se evidencia cómo ha funcionado.
Cuando los desertores de las tropas de Assad armaron el ELS declararon que el movimiento no era sectario y que en sus filas había miembros alauitas (secta musulmana minoritaria a la que pertenece la familia de Bashar al Assad).
Sin embargo, quienes han logrado penetrar las filas de los rebeldes sostienen que el islam ha comenzado a irrumpir en la revolución contra el régimen sirio.
"La revolución corre el riesgo de transformarse en un conflicto sectario. La llegada de combatientes de otros países musulmanes es un hecho y la progresiva islamización de los desertores es otra realidad fácil de observar en los puntos de control del ELS", dice Mónica G. Prieto , de Periodismo Humano, y que estuvo en Homs.