Washington.- La posibilidad de que la OEA siga los pasos de Unasur y Mercosur y suspenda a Paraguay por la destitución del presidente Fernando Lugo quedó hoy prácticamente descartada, después de que el secretario general del organismo, José Miguel Insulza, se manifestara en su contra y que buena parte de los países miembro también se alejaran de la sanción.
En sesión extraordinaria del Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos en Washington, la tercera desde la destitución de Lugo en juicio político el 22 de junio, Insulza advirtió hoy que la suspensión de Paraguay tendría "altas implicaciones económicas" y políticas para el país sudamericano, causando "sufrimientos innecesarios" al pueblo sin que contribuya al fortalecimiento democrático del país al que se aspira.
Frente a esta medida, la sanción más drástica que puede aplicar la OEA y que han venido reclamando los miembros del ALBA, Insulza propuso hoy como alternativa "altamente conveniente" que el organismo despliegue de "inmediato" una misión que deberá "acompañar el proceso conducente a los comicios de abril de 2013, facilitar el diálogo político" y, a la par, "informar periódicamente" a la OEA de la situación hasta los comicios en el país sudamericano.
Insulza presentó este martes sus conclusiones tras la visita "informativa" a Asunción que realizó la semana pasada junto con los embajadores ante la OEA de Canadá, Estados Unidos, Haití, Honduras y México, durante la que se reunió con los principales actores políticos y sociales de la crisis paraguaya.
Según indicó, la misión propuesta tendría como objetivo "observar desde ahora el respeto de las garantías necesarias para que todos puedan competir en igualdad de condiciones" y, también, que "no haya represalias contra el presidente Lugo y sus seguidores".
De otro lado, Insulza no se mostró contrario a la convocatoria a una reunión de cancilleres de la OEA, como han reclamado algunos países. Pero subrayó que ésta debería darse para "permitir la búsqueda de salidas constructivas" para lograr el objetivo del "fortalecimiento de la democracia en Paraguay".
"En función de ese objetivo, más que impulsar sanciones, deberíamos unirnos en torno a un enfoque que privilegie el apoyo de la Organización para la realización de diálogos con visión de mediano y largo plazo y que involucren a los actores políticos paraguayos en la superación de la situación actual", recalcó.
Las propuestas de Insulza fueron aceptadas de inmediato por Paraguay en la voz de su embajador ante la OEA, Bernardino Hugo Saguier, quien aseguró que el gobierno en Asunción está "dispuesto a otorgar a la OEA todas las facilidades y cooperación".
Asimismo, adelantó la petición oficial de envío de una misión de observación electoral del organismo para los comicios del año próximo y manifestó su esperanza de que la OEA analice sosegadamente los hechos y no actúe como un "juicio de la Inquisición".
Países como Argentina o Perú insistieron hoy durante la sesión en la necesidad de convocar la reunión de cancilleres, si bien la mayoría de los representantes abogaron por postergar esta decisión, que requiere su aprobación con mayoría absoluta, hasta que los gobiernos hayan podido estudiar el informe.
Y es que las diferentes posiciones en el hemisferio acerca de lo ocurrido en Paraguay quedaron hoy una vez más patentes en la sede de la OEA en Washington.
El embajador de Venezuela, Roy Chaderton, acusó a la OEA de "tibieza" y, especialmente a Estados Unidos y Canadá, de actuar con doble rasero al no condenar contundentemente lo que Caracas califica de "golpe de Estado" en Paraguay, pero sí manifestar su "indignación" por un proceso similar realizado en Rumania.
Insulza sin embargo insistió en que, pese a los "errores" cometidos durante el juicio político a Lugo, este tipo de acciones no es inaudito en la región y que la OEA debe mostrar "ecuanimidad" a la hora de tratar la situación para lograr resultados concretos.
"No creo que sea cualquier cosa lo que pasó en Paraguay (...) pero creo que tenemos que ser más medidos en nuestros juicos y ver de qué manera ayudamos a Paraguay a superar la situación que se ha producido", pidió.
Por el momento no se ha fijado una fecha para el próximo encuentro, en el que se debería tomar ya una decisión respecto a cómo actuar frente a los sucesos en Paraguay, si bien hay coincidencia en considerar importante celebrarlo lo antes posible.
"Ojalá podamos hacer esta reunión el viernes, no quiero que pase otra semana, nosotros creemos muy importante para el proceso de consolidación democrática en Paraguay que esto sea aclarado lo más pronto", pidió Saguier.
En declaraciones a periodistas, Insulza alegó algunos posibles problemas de agenda para garantizar el deseo paraguayo, pero coincidió en la importancia de no retrasar el encuentro y señaló que a más tardar tendrá lugar a comienzos de la semana próxima.
"Mientras las cosas no se resuelven, siempre la duda provoca daños, problemas, eso es real, entonces cuanto antes se haga, mejor", afirmó.