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La triste e increíble historia de Mario Almonacid, el hijo de chilenos que fue el primer soldado muerto en Malvinas

Nació en Comodoro Rivadavia, donde hay una calle, una escuela y un monumento en su memoria. Su padre es de Calbuco y, en la época de guerra, lo despidieron por ser chileno. "A mí me echaron del trabajo porque nací en Chile, pero mi hijo da la vida defendiendo la soberanía de Argentina, el país que elegí para vivir", se lamentó cuando perdió a su hijo. Uno de sus tíos, Orlando, vive en las disputadas islas y es un kelper más.

por:  Paulina Salcedo Guzmán, La Segunda
jueves, 05 de abril de 2012
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Los acordes del Himno Nacional argentino resuenan en el patio de la escuela "Soldado Mario Almonacid", de la austral localidad trasandina Comodoro Rivadavia, mientras la bandera albiceleste flamea bajo la atenta mirada de los alumnos.

Es 2 de abril y el recogimiento que se produce cuando se guarda un minuto de silencio trae a la memoria el recuerdo de los 255 soldados argentinos que murieron hace 30 años en la guerra de las Malvinas.

" Fueron obligados a viajar sin conciencia hacia el punto más lejano de nuestra tierra...", cuenta el profesor Roberto Pasos a los niños formados en el patio.

Justamente en esa ciudad -y por eso la escuela lleva su nombre- nació el primer soldado en caer herido mortalmente en el frente de batalla.

Es Mario Almonacid Vargas , un joven conscripto, hijo de padres chilenos nacidos en la zona de Calbuco, cerca de Puerto Montt.

"Queridos viejos..."

Almonacid tenía 22 años cuando tuvo que entrar a hacer el servicio militar. La "colimba", como le llaman en Argentina.

Había tratado de hacerle el quite -pidió la prórroga-, pues quería terminar sus estudios, pero a fines de 1981 fue llamado a enrolarse en la infantería de marina de la base Puerto Belgrano.

Poco antes de que Argentina se embarcara en el peor conflicto armado de su historia, cuando llevaba "una semana sin verlos", Mario les escribió por última vez a sus padres, Humberto y María.

"Dentro de poco voy a tener una campaña y quizás dentro de un mes vayamos a Ushuaia por un mes. No se imaginan lo que debe ser ir al sur... Díganle a los de la barra que se queden tranquilos que dentro de 6 meses voy a ser civil...", estampó de su puño.

A las 7.30 AM, cuando bajaba de un helicóptero Puma

Sin embargo, su sueño se truncó.

El 3 de abril, a las 7.30 de la mañana, y cuando bajaba de un helicóptero Puma en las islas Georgias del Sur, una bala certera acabó con su vida.

Su padre, que hoy tiene 80 años, se enteró por las noticias que las fuerzas argentinas e inglesas estaban combatiendo en las Malvinas. Al principio, no pensó que su hijo estuviera allí, pero cuando le entregaron un sobre blanco, supo lo peor.

No a los chilenos

Humberto Almonacid, que trabajaba haciendo pololos como electricista cuando murió Mario, no lograba entender por qué el destino se ensañaba nuevamente con él.

Años antes, cuando Argentina y Chile estuvieron al borde de la guerra por el canal Beagle, fue despedido de la compañía Agua y Energía.

¿La razón?

El gobierno militar trasandino de la época emitió una norma que prohibía la presencia de chilenos en empresas estatales.

"A mí me echaron del trabajo porque nací en Chile, pero mi hijo da la vida defendiendo la soberanía de Argentina, el país que elegí para vivir", se lamentó entre sollozos cuando se enteró de la muerte de su hijo Mario.

"Es un héroe"

A la distancia, el ex embajador de Chile en Rumania y Bulgaria y secretario de Relaciones Internacionales del Partido Socialista, Carlos Parker , recuerda a su sobrino Mario Almonacid.

No lo conoció personalmente, pero sí visitó su tumba en Comodoro Rivadavia y vio la escuela, el monumento y la calle que existen en su memoria.

"Llegué recién a saber de él y de su particular historia cuando habían transcurrido más de dos décadas de su muerte. Pero recorrí emocionado la calle que lleva su nombre y visité la escuela que le honra, en la ciudad que le vio nacer. El es un héroe", cuenta a "La Segunda".

El tío de las Falklands

Sin embargo, lo intrincado que puede ser el destino de los Almonacid no queda aquí.

Carlos Parker comenta que otro tío de Mario, Orlando Almonacid , vive desde la década del 60 en Malvinas. "O en las Falklands, como les dice él a las islas", agrega.

Orlando, añade, es hoy un kelper (como se denomina a los isleños) más.

"Tiene un español con acento británico", comenta Parker y recuerda un fragmento del único poema que Jorge Luis Borges escribió sobre la guerra -"Juan López y John Ward"-:

-"Hubieran sido amigos pero se vieron una sola vez cara a cara, en unas islas demasiado famosas, y cada uno de los dos fue Caín, y cada uno Abel".

 
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