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Neva Milicic y su último libro: "Desde chicos hay problemas con quién manda a quién"

La sicóloga escribió "Tú no me mandas" para niños, pero útil para padres. Es vital, dice, enseñarles a los hijos el lenguaje de las emociones y a negociar.

por:  La Segunda
martes, 09 de diciembre de 2014

Por Lilian Olivares 

¿Qué es más difícil: educar a los padres o a los hijos?

La pregunta queda formulada. La sicóloga Neva Milicic tiene que saberlo. Magíster en Educación de la UC y doctora en Psicología de la Universidad de Gales es también profesora titular en las cátedras de "Trastornos del aprendizaje" y "Educación para padres". Atiende su consulta y escribe libros. El sábado lanzó el último: "Tú no me mandas". Son 56 páginas ilustradas, escritas para los niños.

-¿Qué es más difícil? -repetimos la pregunta.

-Hay padres y padres, y hay niños y niños. Pero si uno trabaja con los padres desde el enorme cariño que les tienen a los hijos, resulta más productivo. Además, muchas de las cosas tienes que enseñárselas a los niños a través de los padres.

Neva explica que hay que convencer a los padres de que, a partir de las características de sus hijos, les den oportunidades para desarrollar sus potencialidades. "Si bien hay que poner límites, no pueden negarle a un niño que practique fútbol mientras no aprenda matemáticas".

-¿Cómo es eso?

-Si tú castigas al niño haciendo algo que no quiere, y le dices "mira, no puedes jugar al fútbol mientras no te saques un 6 en matemáticas", el niño va a odiar las matemáticas.

-¿Y qué hacer para que mejore en matemáticas?

-Si los padres tienen los medios, le toman clases o le ponen un horario de estudio del ramo. Un segundo aspecto es no dejar que las dificultades contaminen todo el espacio familiar. Hay que tener espacios también afuera del conflicto, para que no intoxique el ambiente. Y lo más importante es que el niño sienta que los vínculos con sus padres están caracterizados por un afecto incondicional y que lo miran con ojos amorosos.

-Uno de los primeros conflictos de los papás es cuando el chico llega con un chichón porque le pegaron en el colegio. El papá le dirá que él le pegue más fuerte, mientras la mamá no sabrá qué decir. ¿Qué es lo recomendable?

-Eso es mucho más largo como para explicarlo en una entrevista, porque primero hay que ponderar las circunstancias. El niño tiene que aprender a defenderse, por supuesto, para que le dé al otro el mensaje "conmigo no te metas". Pero si va a pegarle a un matón, probablemente va a salir más mal parado y nos metemos en una escalada de agresión. A veces la respuesta está en cómo te paras. El lenguaje corporal es muy importante. En otros casos es útil algún deporte que enseñe técnicas donde no se aprende a agredir, sino a defenderse.

"Nadie quiere jugar con el que gana siempre"

Habla de las ventajas de escuchar cuentos, porque a través de ellos tienen modelos de identificación y aprenden a resolver los problemas.

-¿Qué es lo que no se puede cambiar en un hijo? Por ejemplo, yo quiero que sea ordenado, pero es desordenado.

-Creo que todo se puede mitigar. En la base de la creatividad está el desorden, pero ser ordenado ayuda a encontrar las cosas más rápido. Por eso, se trata de mitigar estar características.

-Ahora está de moda la epigenética: nuestras experiencias pueden marcar nuestro material genético y así el medio toma relevancia por sobre el ADN. ¿Cuál es su mirada?

-Ya no se dice qué es heredado, sino cuánto es heredado y cuánto aprendido. Pero las primeras experiencias configuran algún tipo de arquitectura cerebral. La estimulación ayuda a configurar ciertas características por las experiencias emocionales vividas. Las experiencias emocionales negativas distancian y perturban el desarrollo emocional.

-Su libro "Tú no me mandas" está escrito para los hijos...

-Todo buen libro para los niños es bueno para los padres. Y también hay papás que son muy mandones. Es legítimo tener ganas de mandar, pero uno no siempre puede ganar; tiene que aprender a ceder y resolver las situaciones considerando las emociones del otro. Nadie quiere jugar con un niño que gana siempre, entendiendo que es legítimo tener conflictos.

El texto trata de dos primas que siempre arruinaban las fiestas familiares, sin ponerse de acuerdo.

-Es legítimo tener diferencias, pero hay que aprender a resolverlas porque de lo contrario se transforma en un conflicto de poder. El tema del poder es una cosa terrible. Los mexicanos mataron a 43 estudiantes por el poder. La gente tiene que entender que las cosas que hace tienen consecuencias.

-Este conflicto por el poder, ¿parte desde la infancia?

-Claro, desde chicos tienen problemas con el territorio y con quién manda más. De ahí el libro "Tú no me mandas". El mal manejo de la resolución del poder es el origen de todas las guerras.

-¿Y si un hijo le dice al papá: "Tú no me mandas"?

-Entonces el papá debiera decirle: "Sí, yo te mando porque soy tu papá, pero podemos conversar". Si el niño quiere ponerse un traje para ir a un cumpleaños, que el padre insista es propio de una estructura autoritaria. También hay que enseñarles a los hijos a negociar y eso se hace aprendiendo a dialogar con sus padres. El hijo debe sentir que es escuchado en sus necesidades por sus padres y que les dan explicaciones. Los padres deben mantener una autoridad legítima, desde la serenidad y no desde el descontrol.

 La Tecnología

"Las tecnologías influyen en el ambiente familiar. Estoy verdaderamente asustada del impacto negativo en los niños: pierden de vista el contacto visual. Hacen cyberbullying porque no tienen la mirada del otro frente a frente. Eso ha provocado un cambio importante. Los adultos tenemos responsabilidad en que los niños vean películas como "Los juegos del hambre" u otras de terror, que configuran rasgos de personalidad".

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