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El problema de llamarse «11 de septiembre»: Los secretos de la avenida más polémica de Chile

Habla Alfredo Alcaíno, el alcalde que la bautizó en 1980, y Germán Bannen, el urbanista que la diseñó. Vecinos y comerciantes relatan cómo ha ido cambiando el barrio a lo largo de tres décadas.

por:  Martín Romero E./La Segunda
viernes, 28 de junio de 2013
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El urbanista que la diseñó... y el "arreglo político" con la Junta Militar

La mano del arquitecto y urbanista Germán Bannen se puede ver por toda Providencia. La Plaza Pedro de Valdivia, el Café Literario, el Parque de las Esculturas y el Club Providencia son trabajos suyos.

Sin embargo, su obra más importante para la comuna fue la proyección de una vía paralela a Av. Providencia, preliminarmente bautizada como «Av. Nueva Providencia», pero que terminó -como todos saben- con otro nombre. Bannen es asesor urbano del municipio desde 1966 y hoy (a sus 85 años) trabaja media jornada: "Lo que nosotros queríamos hacer con el proyecto es que la comuna de Providencia se entendiera como la 'ciudad' de Providencia y no como comuna. Esto es muy importante para entender lo de la «Nueva Providencia», porque lo esencial de ser ciudad es tener un centro y poder ofrecer todos los servicios que te brinda una ciudad, sin salir de ella (...) De ahí esta idea de tener un brazo de bajada y otro de subida".

El arquitecto, Premio Nacional de Urbanismo en 2003, cuenta que lo más difícil del proyecto fueron las expropiaciones que se tuvieron que hacer para comenzar a construir la vía: "Fueron más de 100 expropiaciones a vecinos. Había ex alcaldes, abogados muy importantes y una señora que era viuda de un general que era compañero de Pinochet, que cuando llegué a hablar con ella me dijo: 'A mí me sacan con los pies por delante, horizontales'".

La historia de esta mujer, quien decía tomar el té todas las semanas con Lucía Hiriart, terminó bien: "A los dos meses le conseguimos un departamento, y ella feliz de la vida, de hecho me dio un cóctel de agradecimiento. La pobre señora vivía en una casa antigua, oscura, fría, sola y se fue a un departamento, un poco más arriba, con una hermosa vista, soleado".

-¿Cómo fue el tira y afloja con el MOP? Ustedes querían que el Metro pasara bajo Providencia y ellos por la Costanera.

-Esa pelea fue fenomenal, porque era un ministerio contra la municipalidad. David contra Goliat. Pero estuvo la voluntad política del alcalde Alcaíno, que entendió el problema y se la jugó. Cómo sería la alharaca que armamos que Pinochet pidió que se creara una comisión que le informara sobre este problema. Logramos tener el apoyo del Colegio de Arquitectos, y al final ganamos.

-¿Es cierto que el nombre «11 de septiembre» fue la moneda de cambio para que el Metro pasara por donde ustedes querían?

-Te diría que fue un arreglo político. Como el contendor que teníamos era demasiado fuerte, nosotros debíamos ganarnos la buena voluntad de las autoridades y de la Junta Militar. Entonces el alcalde ofreció este regalo. Pero el nombre ideado era otro, «Nueva Providencia».

Para terminar, Bannen sostiene que -desde el punto de vista urbano- hay un tramo en la avenida que le significó un dolor de cabeza: "Esas torres que se construyeron entre la Iglesia de la Providencia y Carlos Antúnez son un desastre; arquitectónicamente no tienen ningún valor. Tampoco son buenas para vivir. Son muy altas, son muy asoleadas, y tienen pocos ascensores. No deberían haber existido, porque esa era una zona comercial". Fueron esas torres las que obligaron a desviar el trazado ideado y "pegar" «11 de septiembre» con Providencia, conformando la curiosa situación actual: una misma calle con dos nombres (uno para las pistas que suben, y otro para las que bajan).

"Considerando: Que la gesta del 11 de septiembre de 1973, que liberó al país de la opresión marxista, debe ser reconocida por las generaciones presentes y futuras, en una obra de gran importancia urbanística (...) Denomínase 'Avenida 11 de septiembre' a la nueva vía pública que corre semiparalela a la Avenida Providencia".

Así de claro es el oficio fechado el 29 de septiembre de 1980 con el que la Municipalidad de Providencia bautizó una calle principal que recién se terminaba de construir. Al alcalde de la época, Alfredo Alcaíno Barros -quien firmó el decreto y cortó la cinta en la inauguración-, jamás se le pasó por la cabeza que esa denominación desencadenaría 33 años más tarde una polémica de enormes proporciones.

En rigor, y a diferencia de lo que se ha dicho ahora desde el municipio, la vía nunca se llegó a llamar "Nueva Providencia". Existía la intención de llamarla así... pero esa idea no se concretó.

Desde entonces, y en estos casi 33 años, han sido varios los intentos por cambiarle el nombre a esta concurrida avenida. La propuesta de la actual jefa comunal, Josefa Errázuriz, sin embargo, ha sido la que más adhesión ciudadana ha tenido, a pesar de que el martes sufrió un duro revés luego de que los cuatro concejales de la Alianza se ausentaron del Concejo Municipal justo el día en que se iba a votar la iniciativa: Sin el quórum necesario, la alcaldesa no pudo abrir la sesión.

Ya en 1992, y luego de las primeras elecciones municipales tras el régimen militar, la entonces concejal (DC), Carolina Soto, propuso que se suprimiera. En 1999, en medio de la campaña presidencial, quienes apoyaban la candidatura del humanista Tomás Hirsch plantearon la posibilidad de ponerle «Avenida 5 de Octubre», en recuerdo de la victoria del "No" en el plebiscito de 1988.

Y también ha habido otros intentos, menos formales, pero más jugados.

Jorge Zúñiga , quien desde 1983 atiende el quiosco de diarios y revistas en «11 de septiembre» con Guardia Vieja (justo a la entrada del Mall Panorámico, ha visto pasar frente a sus ojos buena parte de la historia del barrio: "A fines de los 80 un grupo de universitarios pasó corriendo, pegando en las señaléticas de la calle unos carteles que decían «Avenida Salvador Allende». Al rato llegaron los militares y carabineros, desesperados, despegando el nombre de los carteles. Yo me quedé con cuatro o cinco de esas calcomanías. Después se las regalé a unos turistas".

Protestas de ese tipo eran comunes durante esa década... incluso con resultados trágicos. Zúñiga recuerda que "una vez hubo un bombazo muy fuerte en la esquina con Ricardo Lyon. Fue tan fuerte que cuando llegamos a ver qué había pasado nos encontramos con una persona desfigurada en el suelo y una mancha de sangre que llegaba al décimo piso de un edificio cercano. Nunca supimos si la persona era la que había puesto la bomba o alguien que trataba de sacarla".

-¿Usted está de acuerdo con el cambio de nombre?

-¡De todas maneras! Así se olvidan del 11 de septiembre. Si no, la polémica va a seguir para toda la vida.

Las matrioskas y el Panorámico

Media cuadra al poniente, Viviana Castro trabaja desde 1980 en "Farmacias Reunidas" (11 de Septiembre a la altura del 2060, entre Guardia Vieja y Pedro de Valdivia). Todavía recuerda los comienzos de la vía: "Había sólo unos cuantos locales. En esta cuadra había tres negocios. El nuestro, una tienda rusa que vendía matrioskas y un árabe que ofrecía ropa. El resto eran terrenos vacíos, que se ocupaban como estacionamientos".

Según Castro, todo eso cambio cuando se inauguró el Mall Panorámico a mediados de los 80: "Ahí empezó a llegar más gente, sobre todo los oficinistas de Providencia. Antes la zona era muy fome... Era como el patito feo de la comuna". A partir de entonces los vecinos de Providencia -y de otras comunas- iban a tomarse un helado al Coppelia o a la galería comercial «Drugstore» que tuvo sus "años de gloria" por ese entonces.

Viviana, por razones más prácticas que políticas, es una férrea opositora al cambio de nombre que propone la alcaldesa. Enojada, dice que "vamos a tener que cambiar todas las etiquetas de los productos. Eso no es fácil porque tienen un código que entrega el ISP (Instituto de Salud Pública), por lo tanto los trámites son difíciles. Esto no tiene sentido, es una calle más y creo que la gente ya ni la asocia con Pinochet".

Hay otros locatarios, en todo caso, a los que poco les importa el cambio de denominación: "Yo no vivo en el pasado, no me interesa el tema. Es un asunto político. Si es 11 de Septiembre o Salvador Allende es algo que sólo les interesa a los políticos", asegura Juan Gómez , dueño de una tienda de celulares a la altura del 1410, casi esquina con Antonio Varas.

Gómez llegó hace tres meses a la zona y no se arrepiente: con la habilitación de los estacionamientos subterráneos en Manuel Montt la circulación de personas ha aumentado. "Este es un buen barrio, no hay delincuencia. Hay días en que hago tres o cuatro ventas diarias. Antes, según me han dicho, no se vendía nada".

Vivir en barrio de oficinas y servicios

El trazado de la avenida «11 de septiembre» fue concebido como polo para oficinas y servicios, y no para residencias (ver recuadro con entrevista al urbanista Germán Bannen).

Sin embargo, antes de la construcción de la vía ya existían algunos edificios. Tal es el caso de las dos torres de 24 pisos ubicadas en la esquina con Carlos Antúnez, levantadas ahí entre 1957 y 1968 por la Caja de Previsión de Empleados Particulares. A una de esas dos torres -numerada con el 1645 y conocida como la «Torre de los Mosaicos»- llegó Beatriz Alarcón en 1974 "cuando todavía faltaban algunos detalles. No estaba terminado (...) Era otra época, acá había vida de barrio. Teníamos locomoción y comercio. Y yo, que vivo en el piso 21, poseo una vista privilegiada de la ciudad".

Lo más difícil de aquellos años, recuerda la mujer, no fue la construcción de la avenida, sino la de la Línea 1 del Metro, que se hacía "a tajo abierto": "Fue muy incómodo porque todos los días pasaban los camiones cargados, los departamentos se llenaban de polvo y el ruido en las mañanas, cuando uno dormía, era atroz. Aparte, para poder cruzar al mercado de Providencia (donde hoy funciona el Sernatur), había que hacerlo por unos tablones que ponían arriba del hoyo... ¡Era peligroso!".

¿Y el cambio de nombre? No la preocupa. Por "esas cosas de la vida", revela, muchas de las cuentas y cartas que recibe tienen como dirección «Av. Providencia». De hecho, en la entrada de su edificio -y con grandes letras de bronce- la inscripción así lo indica: «Av. Providencia»... contrariando la señalética de tránsito que designa esa cuadra con la fecha del golpe de Estado.

Dos cuadras más abajo, Rita Carnero -joven que acaba de comprarse un departamento nuevo en la avenida- tiene una visión más crítica de la polémica por el nombre: "Que no lo cambien, quiero que siga llamándose 11 de Septiembre. La alcaldesa podría dedicarse a otras cosas".

-¿No es molesto vivir en una avenida tan polémica?

-No. Este es un muy buen lugar, está cerca del Metro y es tranquilo. Yo transito de madrugada, constantemente, y nunca me ha pasado nada. Además, esta propiedad se puede arrendar con facilidad, ya que la zona es muy demandada.

Lo que viene...

Al margen de tantos recuerdos y opiniones, el próximo martes 2 de julio sesionará el Concejo Municipal en Providencia, donde debería tratarse -y votarse- el cambio de nombre. La concejal Pilar Cruz (RN) anunció que ahora sí acudirán a la cita.

Sin embargo, y a través de una carta con la que buscan "reconciliarse" con la jefa comunal, los concejales de la Alianza apuestan por estos días a lograr un acuerdo que permita postergar la decisión para el 2014, y así poder tener a la vista los resultados de un plebiscito o consulta ciudadana que pida la opinión de los vecinos: ¿Quieren que la avenida «11 de Septiembre» pase a llamarse «Nueva Providencia? .

El alcalde que la bautizó: "Nunca hablé con Pinochet"

Fue el alcalde Alfredo Alcaíno Barros (jefe comunal de Providencia entre 1972 y 1981) quien bautizó, mediante decreto, como «11 de Septiembre» la vía construida en paralelo a Providencia. Luego de años de silencio, «La Segunda» lo contactó telefónicamente en su departamento de Vitacura. A pesar de estar enfermo -y a sus 87 años- se animó a responder algunas preguntas.

-La alcaldesa Errázuriz contó que usted le puso este nombre para lograr que el Metro pasara por ahí. ¿Ese fue el trato que logró usted con la Junta Militar?

-No, no, no. Fíjese que ni se me hubiese ocurrido.

-¿Pero el nombre lo discutió con Pinochet?

-¡Tampoco! No lo hablé con él. Nunca hablé con el general Pinochet.

-Cuando le puso el nombre, ¿pensó que iba a generar tanta polémica?

-No, sinceramente no lo pensé nunca.

-¿Está de acuerdo con el cambio que propone la actual alcaldesa?

-Yo prefiero que se mantenga el nombre que tiene no más, no hay para qué buscarle otro.

-¿Por qué?

-(Se ríe) Porque algo tuve que ver yo...

Un plebiscito "Flash"

Según datos de la Municipalidad de Providencia, en la avenida hay 3.280 patentes comerciales, 225 profesionales y 40 de alcoholes.

Sin embargo -y cuando el cambio parece inminente-, hay muchos locatarios a los que poco les importa la polémica. Los tres "caracoles" que dan hacia la avenida, por ejemplo, no tienen de qué preocuparse: sus facturas consignan como dirección «Av. Providencia» o «Antonio Varas».

"La Segunda" hizo un plebiscito flash en varios locales de la zona. Las siguientes son algunas de las respuestas:

Dueña de local de artículos computacionales : "No me interesa. Esto es un circo político. Ahora que el voto es voluntario, yo no voy a ir más a votar".

Tatuadora, esquina con Antonio Varas : "No tengo ganas de hablar este tema. Gracias por preguntar".

Colectiveros estacionados en cruce con Suecia : "No sé si a esta altura sirve de mucho que lo cambien"... "Da lo mismo, los letreros de nuestros autos dicen «Metro Los Leones» y no «11 de septiembre»".

Dueño de un centro de fotocopias : "Me da lo mismo. Mis boletas las tengo por una sociedad, no sale esta dirección".

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