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El animador Eduardo Fuentes y sus dificultades para ser padre: "Lloré, porque no es lo que uno quiere en la vida"

El animador de Canal 13 colabora con la Agrupación "Queremos ser padres" para pedir una ley que permita bonificar los tratamientos de fertilidad. "Todas las parejas con las que yo he conversado sobre lo que han tenido que vivir para poder ser padres coinciden en lo mismo: Fue tan doloroso, tan caro, tan triste, los intentos, las ganas de querer y no poder, las frustraciones, la presión social... pero cuando el niño está en tus brazos, el resto vale nada".

por:  Ana María Guerra Y./La Segunda
viernes, 07 de junio de 2013
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"Es injusto no poder tener hijos por un tema de dinero"

A estas alturas, como periodista que es, Eduardo sabe bastante de cifras y hechos vinculados a infertilidad. Por ejemplo, dice que oficialmente se habla de 350 mil parejas con este problema en Chile, pero "se estima que el número es mucho mayor, porque hay algunos que no saben, que no les importa, que nunca son diagnosticados".

-Tú no debes tener problemas para financiar el tratamiento, pero igual decidiste poner la cara.

-Yo estoy dentro del 20% de los afortunados que puede costear un tratamiento, aunque obviamente no puedo con seis intentos de $4 millones cada uno. Pero básicamente la pelea es por ese 80% de las parejas que ni siquiera pueden pagar los tratamientos de bajo impacto, que cuestan $200 mil, $300.000 o $400.000. Hay gente que no puede costear nada. Por eso me parece que es una pelea de justicia. Todos coincidimos en que se necesitan que lleguen más chilenos al mundo y es injusto que la gente que quiere tener hijos, no pueda por un tema de dinero.

-¿Qué piden específicamente?

-Codificación. La OMS ha dicho que la infertilidad es una enfermedad que se asemeja al cáncer, en términos de los costos asociados a su tratamiento y la carga emotiva que debe enfrentar la persona afectada y su entorno. En Chile aún no se considera una enfermedad. En la medida en que ello ocurra, Fonasa puede establecer un código y se posibilitan los reembolsos en la salud pública y privada.

-¿Hay una ley sobre el tema en el Congreso, no es suficiente?

-Está presentada hace rato, como muchas leyes duerme el sueño de los justos. Uno de sus autores, el diputado Durresti, dijo que está dispuesto a consensuar un nuevo proyecto, de manera que allane el camino a la codificación. El ideal es que el Gobierno le dé suma urgencia. Ahora, entiendo que primero el Gobierno está en una fase exploratoria de cupos para tratamientos mediante Fonasa. Nosotros tuvimos el miércoles una reunión con las isapres y les pedimos que hagan un esfuerzo similar al de Fonasa.

-¿Cómo fue la recepción?

-Nos recibieron incluso sin tener cita. Ellos se allanaron a en un plazo de no más de dos semanas reunir sus especialistas con los de "Queremos ser padres" para hacer una mesa de trabajo para buscar un camino e iniciar una actividad piloto. Es un paso muy importante, pero nuestra meta final es la codificación: acceso universal con bonificación a los tratamientos de infertilidad. Mientras la ley que se termine aprobando permita que la gente pueda ser padre y que no sea impedimento no tener plata, recién ahí podemos celebrar.

"Uno sale de la consulta del médico preguntándose '¿qué onda, qué pasó, por qué pudo haber ocurrido?' Y es muy duro decirle a tu pareja que si queremos ser papás va a tener que ser por fertilización asistida. Llega a ser injusto, porque es ella la que debe pincharse, someterse a un coctel hormonal... Entonces es difícil de abordar, es doloroso y es triste. Yo lloré, porque no es lo que uno quiere en la vida. Uno se casa, quiere tener hijos..."

Quien así habla es Eduardo Fuentes (38), el periodista que se consagró el 2012 con el late "Mentiras verdaderas" de La Red y que hoy anima "Alfombra Roja prime" en Canal 13.

Sin lágrimas ni grandes aspavientos, va relatando con sencillez lo que le ha tocado vivir desde que un médico le dijo que era infértil. El camino recorrido en el último tiempo les ha llevado incluso a convertirse en algo así como el rostro de la Agrupación "Queremos ser padres", que lucha por la codificación en Fonasa e isapres de este problema, lo que implicaría un apoyo económico para los tratamientos.

-¿Por qué decidiste contar lo que te pasa?

-Me lo cuestioné mucho, mucho, mucho... En una oportunidad, en una entrevista a la Carola Julio en el programa "Mentiras Verdaderas", ella contó los problemas que había tenido para ser mamá. Yo le respondí que era un problema que le pasa a mucha gente, a mí también. A mí me dijeron hace ya varios años que para ser papá tenía que participar de procesos de fertilización asistida y todo lo que eso implica. Yo tengo la certeza de que comunicacionalmente las historias producen más revuelo cuando tienen cara, entonces me pareció adecuado dejar de lado toda mi parte de ego y lo más privado, en pos de algo que me parece que vale la pena: Que tanta gente que no puede tener hijos de forma natural sientan que no están solos, que somos muchos lo que debemos vivir con esto y que sepan que no hay que perder la esperanza.

Después de esa revelación, recuerda, hace como un año y medio lo llamaron de "Queremos ser padres". Su presidenta, Patricia Ramírez, lo convenció de participar relatándole una historia conmovedora. Un hombre había dejado a su pareja diciéndole que tenía una amante, porque sentía que había fallado por no poder ser padre. Después de que escuchó la revelación de Fuentes, ese hombre habló con su esposa, le contó la verdad y ahora están juntos.

-Eso me terminó de refrendar lo que yo intuía. Si hay caras conocidas dispuestas a contar su experiencia, más gente se suma y no sientes que estás solo en la batalla, porque no hay nada peor que eso. Cuando te casas, todos empiezan 'y la guagüita cuándo?', se produce una presión social, te empiezan a preguntar y viene esto de estar dando explicaciones, el estrés... Que las personas sientan que no están solas, que nos pasa a muchos. Estoy seguro de que mucha gente debe haber quedado pegada en el primer sentimiento (cuando se sabe), que es de mucho dolor.

-¿A qué edad supiste?

-Como a los 29 o 30 años, ya me había casado la primera vez. Había pasado un tiempo, teníamos ganas de ser padres y no había embarazo. Fuimos a hacer los exámenes habituales y es muy duro, porque te llama el médico y te dice: "Tienes un bajo recuento espermático, no puedes ser papá". Cero empatía. Le pregunté a ese doctor si no podía ser papá o no podía serlo naturalmente. Me dijo que tenía que someterme a tratamiento, y ahí le contesté que entonces no me dijera que no puedo ser papá... es muy duro.

-¿Cuánto te afectó el saber que tenías este problema de fertilidad?

-Me dio mucha pena cuando me lo dijeron. Lloré cuando me dijeron, lloré cuando intentamos y fracasamos. Es que además todo es tan frío, el mismo momento en que uno sabe que no dio resultado el tratamiento. Uno se cuestiona, llora. Recuerdo el regreso a la casa en auto, llorando en silencio...

-Estás en tu segundo matrimonio, ¿influyó este problema en la ruptura del primero?

-Yo creo que no, pero sí. A la larga creo que igual influye, porque éste es un problema de pareja, no de una sola persona. Y si bien en ese momento tuve apoyo por parte de mi ex mujer, sin duda que si hay otros antecedentes, probablemente se agraven por esto. Con mi mujer actual, Andreé, hemos logrado abordar esto con mucha fuerza. Ella es muy proactiva y he sentido siempre su apoyo, desde el primer momento.

"La adopción debe ser una opción, no una imposición"

-¿Cuándo le contaste a tu actual señora sobre este problema?

-Lo que ocurre es que el primer día de nuestra relación, antes del primer beso, nos juntamos y nos contamos todas nuestras historias, con luces y sombras. Fue una larga conversación, sentados en el piso del departamento de ella... lloramos, reímos. Partimos los dos de cero.

-¿Ya han intentado ser padres?

-Estamos partiendo, estamos ahora en proceso de tratamiento. Los procesos a veces son largos, hay una adecuación de tiempos, se calendariza (...) Todas las parejas con las que yo he conversado sobre lo que han tenido que vivir para poder ser padres coinciden en lo mismo: fue tan doloroso, tan caro, tan triste, los intentos, las ganas de querer y no poder, las frustraciones, la presión social... pero cuando el niño está en tus brazos, el resto vale nada.

-¿Por qué no adoptar, simplemente?

-La adopción es un proceso precioso de entrega. Mi madre fue adoptada, sé lo que esto significa, pero como todo gesto, debe ser espontáneo, una opción y no una imposición. Una pareja que ha vivido todo este tormento por ser padres, quizás no está preparada sicológicamente para enfrentar una adopción. Hay muchos factores que afectan.

-¿No te has cuestionado que tal vez hay algo de egoísmo en esa postura?

-¿Por qué puede ser egoísta?, ¿por qué tú le vas a impedir a alguien tener su propio hijo?

-¿Qué has soñado, tener un hijo, dos...?

-Mi mujer y yo somos hijos únicos, así es que nos vemos con un hijo. Yo tengo la certeza de que la vida es muy sabia y si nos va a dar un hijo, lo va a dar. O quizás no y ahí pensaremos adoptar, o en otros caminos que da la ciencia, como la donación de gametos.

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