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La impactante historia familiar tras el ejecutivo del Banco Central condenado por violar a sus 3 hijas

Enrique Orellana conocerá este sábado su sentencia. La fiscalía pide presidio perpetuo calificado. Yamilé Caba, su ex mujer, asegura que ya no tiene sentimientos hacia él: "Ni rabia, ni pena, ni odio, ni amor... nada. Sólo lejanos recuerdos". Las niñas, de 3, 4 y 9 años, se recuperan poco a poco. "Cada día es un triunfo verlas dormir tranquilas", dice hoy la madre.

por:  Felipe Díaz, La Segunda
viernes, 19 de abril de 2013
A Yamilé Caba le sorprende cómo las fechas van calzando solas.

Mañana, 20 de abril, se cumplen 17 años desde que conoció a quien hoy es legalmente su marido, el gerente del Banco Central Enrique Orellana Cifuentes.

La fecha, sin embargo, no será motivo de celebración: mañana la justicia dictará condena contra el ejecutivo, tras ser encontrado culpable de violación en contra de las tres hijas del matrimonio, de 3, 4 y 9 años.

Según la investigación que realizó la Fiscalía Centro Norte, los abusos ocurrieron en el departamento que el profesional tenía en calle Catedral, pleno centro de Santiago, durante el régimen de visitas que se estableció tras su separación de Yamilé. Por estos horribles delitos hubo un primer juicio, donde Orellana fue absuelto por dos votos contra uno. Pero el abogado querellante Fernando Monsalve consiguió la anulación del juicio -alegando que no se consideraron algunos peritajes del Centro de Asistencia a Víctimas de Atentados Sexuales- y esta semana, ahora de forma unánime, la justicia lo consideró culpable.

El Ministerio Público pide para Orellana el castigo de presidio perpetuo calificado.

Entre los cercanos al ejecutivo se sostiene que las niñas no fueron abusadas y que están "contaminadas" por todo lo que les han metido en la cabeza su madre y su círculo más estrecho. Aunque el proceso judicial contra el hombre está en una última etapa, a Yamile aún le cuesta hablar de todo el proceso, de lo que ha tenido que vivir. Con "La Segunda" accedió a conversar a través del chat de Facebook, la misma red social que hoy utiliza para advertir al mundo sobre los peligros del abuso sexual infantil. Es una cruzada que ella, sola, está liderando.

Orellana, en tanto, aún es empleado del Banco Central y, según consta en el propio sitio web de la institución, se desempeña como Gerente de Estrategia y Comunicación de Política Monetaria. Se destaca, además, que es ingeniero comercial, con mención en Economía, de la Universidad de Santiago de Chile (egresado en 1992) y que en 2007 fue nombrado por el Consejo como secretario ejecutivo del Gabinete de la Presidencia.

"No me siento feliz, no me siento triunfadora", comienza diciendo Yamilé.

-Esta es una desgracia. Me siento conforme con el fallo... se hizo justicia. Aunque todo se veía adverso, nunca bajé los brazos. Hoy estoy viviendo un duelo.

-¿Y cómo han vivido sus hijas este proceso?

-Cada día es un triunfo verlas dormir tranquilas. Cada día es una batalla. Las secuelas son múltiples. Lo más importante es que ellas pueden volver a soñar, a ser niñas, y este proceso pasa porque se les cree. Al romper ellas ese círculo del silencio ellas son las valientes, a pesar de todas las amenazas, lo hicieron por amor.

La mujer aún no se puede explicar qué fue lo que deterioró su relación con Enrique Orellana: "Nunca estuvimos mal. La primera vez que supe de algo fue cuando me contaron de una relación con una mujer del banco. Le pregunté y él no quiso hablar. Sin dar explicaciones se fue de la casa el 21 de agosto del 2009"... y el 21 de agosto del 2010 lo tomaron preso: "Otro círculo más".

Un secreto que no podía contar

En la segunda quincena de agosto de 2010 ya era evidente que algo extraño ocurría en las visitas de las niñas a la casa de su padre. Yamile recuerda que "los hechos fueron descubiertos porque una de mis hijas se atrevió a hablar". Agrega que la menor contó "que el papá le pegaba en el potito, que a ella le dolía y que era un secreto que no podía contar. Antes de eso ya había sospechas porque mi hija mayor no quería verlo".

Yamilé relata que "Enrique pensó que la mayor lo había delatado (...) Dentro de sus amenazas estaba que si ella hablaba, les haría lo mismo a sus hermanas". Tras estos hechos "mi hija mayor dejó de ir donde su papá... y atacó a sus hermanas, por venganza. Llegaron con lesiones, moretones".

De ahí en adelante, todo se desencadenó vertiginosamente: "La llevé a su pediatra, quien no quiso evidenciar lesiones. Me derivó a una ginecóloga obstetra, quien tampoco lo quiso evidenciar. Me fui entonces al Servicio Médico Legal. Ahí constataron de manera científica las lesiones. Se contactaron directamente con fiscalía y yo hice una declaración en Carabineros. Lo supe todo, me cayó la teja. Fue el jueves 19 de agosto".

¿Defensa corporativa?

Respecto de su ex marido, Yamile cuenta que "no existen sentimientos hacia él".

"Ni rabia, ni pena, ni odio, ni amor... nada", dice. "Sólo lejanos recuerdos", apunta.

Y añade: "Cuando declaré ante el tribunal dije que si él me hubiera dicho algo, que necesitaba tratamiento o ayuda, que algo le pasaba, tengan por seguro que lo hubiera apoyado. Pero prefirió dañar a nuestras niñas, no lo pensó dos veces. Los pederastas no tienen rehabilitación. Ahí no hay nada que hacer".

Para la mujer, los crímenes de Enrique tienen una explicación, una raíz: "El fue también un niño dañado. Quizás fue muy dañado y se convirtió en lo que es hoy. Esa es responsabilidad de su familia".

-¿Cómo crees que funciona la justicia?

-La justicia que tenemos es el resultado del colapso. Los pedófilos y pederastas salen libres todos los días, y por ende se sigue dañando a más niños. Cada fiscal lleva 3.000 causas. Eso es inhumano.

Yamilé, entonces, comenta otra de las aristas de este sensible caso, lo que ella llama "la defensa que hizo el Banco Central". Y lo hace con nombre y apellido. Según cuenta, "acudían en masa, se reían del relato de mis hijas. (José) de Gregorio mandó una carta a los jueces y lo dejaron libre y con reclusión nocturna".

Caba añade que cuando se anuló el primer juicio, "apareció Carlos Massad. Estuvo 15 minutos, esperó que la jueza lo saludara, lo viera y se fue".

"Cuando existen niños de por medio, las entidades públicas deberían guardar silencio", cree ella.

Demasiado positiva

Hoy, cuando ya han pasado más de dos años desde la detención de su ex pareja, Yamilé Caba intenta ver el lado positivo del calvario que le ha tocado vivir: "Al principio me preguntaba por qué. Me estaba volviendo loca porque no encontraba respuestas y comencé a preguntarme para qué todo esto. Debe haber algo positivo, decía, y comencé a escribir. Esa fue mi conexión con el mundo".

Y agrega: "Mi legado a mis hijas es que se puede convertir todo lo malo en algo bueno, para uno y para el otro. Ha sido muy dificil, porque estamos en una sociedad indolente".

-¿Cómo está ahora?

-Ufff, yo soy muy positiva. Me dicen que demasiado. Creo que a pesar de todo la vida es un milagro y mis hijas son muy resilientes. Aunque no lo creas, ellas han vuelto a ser niñas y eso se debe a la justicia.

"INFORMAR ES PREVENIR" es el slogan de los talleres que Yamilé ofrece: "Son baratos (...) Y estoy buscando pega, alguna propuesta concreta. Lo triste es que a la gente le cuesta asumir mi difícil realidad".

Los cuestionamientos de la defensa

Para el abogado defensor de Orellana, Francisco Cox , aún no está dicha la última palabra de este caso. De hecho, anunció que buscará anular el último juicio para ir a un tercero.

Cox indica que "de partida, hay que decir que las niñas no tenían lesiones. Lo que ocurrió es que una persona que lleva sólo cuatro meses en el Servicio Médico Legal les hizo un examen que duró apenas siete minutos. Además, estas conclusiones no fueron refrendadas con lo que dicen los estudios internacionales en la materia".

Para el abogado, otro de los elementos clave que permiten cuestionar el criterio de los jueces que condenaron al ejecutivo es que "se puede apreciar que hay una manipulación desde el entorno familiar materno. Las niñas cambiaron su declaración de lo que dijeron en el primer juicio oral".

Respecto de Enrique Orellana -quien hoy se encuentra en prisión preventiva a la espera de la lectura de la sentencia-, Cox cuenta que "él está muy afectado. Este es un drama para todos. De hecho, hace tres años que no puede ver a sus niñas y además hoy está detenido por un crimen que no cometió".

Sobre las acusaciones de "defensa corporativa" del Banco Central, Cox señala que "eso no tiene sustento. Lo que ha pasado es que amigos de él, del trabajo, lo han ido a apoyar, pero que exista una defensa corporativa... eso es falso. Es hacer ceer que hay una lucha de poder donde en realidad no la hay".

 Gerente general del Banco Central aclara vínculo de Orellana con la institución

Alejandro Zurbuchen, gerente general del Banco Central, aseguró a "La Segunda" que todas las acusaciones que apuntaron a una "defensa corporativa" por parte del organismo en favor de Orellana carecen de fundamento.

Zurbuchen indicó que "el Banco Central no ha prestado ningún tipo de defensa corporativa o institucional en la investigación y juicio penal seguido contra el señor Enrique Orellana. Las personas que han prestado declaración en este juicio lo hicieron a título estrictamente personal y en el carácter legal de testigos".

La autoridad también aclaró qué relación existe actualmente entre la institución y Orellana: "En lo referente a la relación del señor Enrique Orellana con el banco, esta institución en su calidad de organismo de derecho público ha aplicado estrictamente el principio legal de presunción de inocencia que rige mientras la sentencia condenatoria que se dicte no se encuentre ejecutoriada, por lo que continúa siendo funcionario, aun cuando actualmente el vínculo laboral se encuentra suspendido y, por ende, no percibe remuneraciones".

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