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Alumnos «top» de los mejores colegios cuentan sus recetas para los buenos resultados

Son los jóvenes de 2° medio con los mejores rendimientos de los colegios que lideraron los puntajes en las últimas pruebas de Matemática y Lenguaje. Pese a que sus historias personales son muy distintas, sus trayectorias de éxito académico son coincidentes.

por:  Patricio Meza S
viernes, 19 de abril de 2013

LICEO SAN PEDRO: "Nosotros hacemos la clase"
  
Aline Fuentes y Alvaro Pérez no solo comparten ser compañeros en el único 3° medio del Liceo Bicentenario San Pedro, de Puente Alto, también están entre los mejores promedios de su curso, el mismo que sorprendió en el último Simce de 2° medio con 380 puntos en Matemáticas (el mayor puntaje nacional) y 334 puntos en Lenguaje (el más alto entre los municipales).

Ambos llegaron al liceo a cursar 1° medio el año 2011, cuando partió el establecimiento.

Con sorpresa Aline -hija de un operador del Transantiago y de una dueña de casa- vio cómo sus notas cayeron estrepitosamente el primer semestre: de su acostumbrado promedio 6,8 pasó a un 5,2. "Era una falsa ilusión, porque traía excelentes notas... pero mis conocimientos eran súper básicos", admite la joven de 16 años.

Alvaro -cuyo padre es garzón y su madre supervisora de tienda- también bajó sus notas pasando de un 6,4 de promedio a un 5,3. Ambos recuerdan que el año que entraron al liceo se la pasaron nivelando y que recién el 2012 lograron consolidar sus metodologías de estudio, las mismas que le permitieron al colegio liderar la lista de los mejores en el Simce.

De hecho, cuentan, hoy sus promedios son 5,8 para ella y 5,6 para él.

"Las notas no reflejan todo lo que uno aprende, porque cuando me comparo con niños de otros colegios, me doy cuenta que realmente sé harto y siento que aprendo mucho todos los días", dice Aline, cuyas dos hermanas menores ya están haciendo fila para lograr una matrícula.

¿Claves del éxito?

Para Alvaro el "apoyo constante" de la familia y el enfoque "participativo" de los profesores son la base de todo. "En definitiva nosotros hacemos la clase y lo que marca la diferencia es la mentalidad y la disposición con que enfrentamos cada asignatura", dice.

Aline reconoce "la perseverancia y el entusiasmo de profesores y alumnos. En mi anterior colegio los profesores eran buenos, pero se iban apagando con el tiempo, porque no veían entusiasmo de los estudiantes".

Y agregan que el ambiente de compañerismo es fundamental. Ella ha recibido ayuda de alumnos de cursos mayores, y a la vez, ha hecho tutorías a compañeros menores. "Si alguien tiene un vacío en una materia, no cuesta nada ayudar", dice Alvaro.

THE SOUTHERN CROSS: "La actitud es lo más importante"
Marianne Briones y Martín Seguel cursan 3° medio en The Southern Cross, de Las Condes, establecimiento que lideró el Simce entre los colegios particulares con 375 puntos en Matemáticas y 342 en Lenguaje.

Ella está en el plantel desde prekinder (también estudian allí sus dos hermanos menores), mientras que Martín llegó a 6° básico junto con su hermana melliza. "Aquí el ambiente y la relación alumno-profesor es buena, y eso ayuda a aprender mucho más", dice el muchacho, cuyo hermano mayor ya está en la universidad.

"Sabíamos que como colegio nos iba bien, pero nunca habíamos sido uno de los mejores. Todo esto es fruto del trabajo conjunto de alumnos y profesores", dice la muchacha, cuyos padres son ingenieros.

"Fue gratificante lograr lo que nos propusimos el año pasado", agrega el joven, hijo de un ingeniero comercial y una profesora de inglés.

El año pasado ella tuvo un promedio de 6,6 mientras que él logró un 6,0, notas que año a año han ido mejorando de manera progresiva. "Cuando chica me costaban las Matemáticas, pero ahora me encantan porque las entiendo", cuenta Marianne.

Martín, en cambio, dice que siempre han sido su ramo favorito y que su padre lo ayuda a estudiar. Lenguaje se le hace más difícil, "pero siempre he dado lo mejor, y eso se refleja en el Simce".

Para la joven "la actitud es lo más importante a la hora de enfrentar algo que a uno le cuesta. Hay que cambiar el 'no puedo' por 'voy a intentarlo'. Y junto con eso buscar gente que te ayude: profesores, otros compañeros, tus papás". Martín agrega: "Nunca hay que darse por vencido".

Ambos valoran el trabajo personalizado que hacen los profesores del colegio, "porque explican hasta emparejar el nivel del curso. La relación y el ambiente del aprendizaje es esencial".

Aconsejan: "Hay que utilizar bien las horas de clase, porque si uno queda con una duda, se va a la casa y nunca la soluciona. Yo no salgo de la sala si no entiendo algo", señala Marianne.

Y agregan que eso sumando a un buen hábito de estudio, como dedicar algún rato del día a repasar, es la fórmula perfecta para que todo salga bien.

EL MEJOR PROFESOR DE MATEMATICA: "Salí mal en la Evaluación Docente"

Hoy es el profesor más celebrado de Chile, luego que sus alumnos del Liceo Bicentenario San Pedro (Puente Alto) obtuvieran unos inéditos 380 puntos en el Simce de Matemáticas.

Pero Miguel Astorga (31 años) no siempre ha sido igual de felicitado. El 2011 dio por primera -y hasta ahora única vez- la evaluación docente... y casi fue reprobado ya que no superó el tercero de cuatro niveles de desempeño. "Salí básico en la Evaluación Docente, salí mal, no me fue bien", confiesa.

La medición fue aplicada a los profesores el mismo año que debutaba el Liceo Bicentenario... claro que en un recinto de emergencia, porque el edificio que los albergaría aún no estaba terminado.

Finalmente, dice, fue un año haciendo clases en containers, con patio de tierra y baños sin duchas: "Los niños regresaban de Educación Física directo a la clase".

Ese año lo dedicó a nivelar al 1° medio en matemáticas, porque traía graves deficiencias. De hecho, recuerda, debió retomar contenidos de básica y diseñar un currículum «a la medida» porque "había niños que no sabían sumar ni restar".

Explica que esos cambios hicieron que el consejo municipal bajara el resultado de su evaluación, de "competente" a "básico", pero fueron los mismos cambios los responsables de que -un año después- sus alumnos superaran toda expectativa y lograran 380 puntos en el Simce de Matemáticas, superando a todos los demás colegios del país (incluidos privados).

"Los que ahora me felicitan, me bajaron a desempeño básico ", ironiza, aunque aclara que el asunto "ya no es tema".

Su veta teatral

"El profe se emociona con los ejercicios... y cuando uno los logra sacar, también se emociona", cuentan los alumnos de Astorga, quien es el tercero de una familia de siete hermanos que es encabezada por un padre militar.

Sabe de exigencia escolar -estudió en el Instituto Nacional- y luego cursó Pedagogía en Matemática en la UMCE.

"Cuando un músico escucha una ópera, o un arquitecto ve una estructura fascinante, les encanta y vibran con ese tipo de experiencias. A mí me pasa lo mismo con las matemáticas, y no sólo por el hecho de saber, sino porque puedo enseñarlas", explica.

Asegura que todo es fruto de trabajar con cariño en algo que lo apasiona, pero también revela su as bajo la manga: durante doce años -en su época escolar y universitaria- participó en compañías de teatro e incluso con montajes profesionales.

Esa experiencia, dice, le ha permitido tener herramientas atractivas para trabajar en el aula. "Una sala de clases es un escenario, donde hay un público que hay que cautivar. Pero es un público exigente que no va a llegar a observar y simplemente aplaudir, sino que va a intervenir en la mitad. Hay que estar preparado", dice.

Y agrega que si en su época escolar hubiesen existido los liceos bicentenarios, "sin duda" hubiera ingresado a uno de ellos: "Los alumnos son niños super normales. La gran diferencia es el grado de motivación que les damos, porque en definitiva ven una luz de esperanza... a veces chiquita, pero que existe".

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