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Ñuñoa: Vecinos piden salvar la "vida de barrio" y proteger las áreas verdes

Residentes de la Villa Olímpica temen que los blocks dañados por el terremoto sean reemplazados por torres de departamentos. Quieren que todo el sector sea protegido como "zona típica". También hablan de segregación entre "dos Ñuñoas".

por:  La Segunda / Marjory Miranda O.
viernes, 16 de noviembre de 2012

La añosa pérgola se halla en la mira del municipio y los vecinos. No todos están de acuerdo con que se convierta en un restaurante.


El lío electoral que ha vivido la comuna de Ñuñoa en los últimos días no se refleja (normalmente) en sus apacibles calles.

Sin embargo, diversos temas preocupan a los vecinos: el interés inmobiliario por construir más edificios de departamentos, la protección de las áreas verdes, la falta de estacionamientos en sectores comerciales e incluso las modificaciones que podrían afectar a la Plaza Ñuñoa.

Todo bajo un sólo signo: el temor de que se acabe la vida de barrio que a toda costa desean conservar.

Uno de los sectores donde existe mayor preocupación es la Villa Olímpica, donde algunos departamentos fueron declarados inhabitables tras el terremoto de 2010. Según cuenta el representante de los vecinos afectados, Jaime Díaz, el temor es que "demuelan esos edificios que quedaron con daños estructurales para construir torres". El apetito de las inmobiliarias, dicen, podría abrirse debido a la cercanía de la estación Ñuble del metro.

Las construcciones de la villa, a excepción de una torre central, no pasan de los cinco pisos. Según explica Díaz, fueron concebidos como "un conjunto habitacional de viviendas sociales con departamentos de hasta 100 metros cuadrados, cantidad de áreas verdes con estándares internacionales y un espacio central para el comercio de barrio. Hay colegios cerca y una iglesia: en definitiva, una estructura arquitectónica que permite un estilo de vida tranquila que nosotros pensamos está en peligro después del terremoto".

Por eso un grupo de vecinos está pidiendo que se declare zona típica a la Villa. Con este objetivo incluso postularon a un Fondart para hacer el expediente histórico y han recolectado firmas para apoyar la solicitud ante el Consejo de Monumentos Nacionales".

El dirigente asegura que también se sienten postergados: "Aquí hay dos Ñuñoas, una de (Avenida) Grecia hacia el norte y otra de Grecia hacia el Sur. El eslogan de esta comuna, "primera en calidad de vida", como por ejemplo en seguridad ciudadana, se ve sólo en la parte alta de la comuna. Luego del terremoto quedaron blocks con daño estructural menor, sólo algunos departamentos están habitados, y allí se han producido robos de cañerías e instalación eléctrica. Pero no hay ninguna política de seguridad para resguardar la zona".

En pleno centro de Ñuñoa vive la dirigenta vecinal Marisol Bravo . En su calle, Doctor Johow, no se permiten construcciones de más de cinco pisos. Sin embargo, está preocupada porque "en sectores residenciales como las calles Santa Julia, Los Jardines y Los Ciruelos, antes no había edificios, pero ahora sí. Todos esos conjuntos habitacionales los venden publicitando una calidad de vida que ellos mismos están echando a perder".

Sí acepta que "hay avenidas anchas que son aptas para tener edificios, y estamos de acuerdo en que se construyan. Ñuñoa es una comuna atractiva para vivir, por la vida de barrio que hay. Pero estamos en contra de que hagan un edificio al lado de una casa, les pasen unos fierros por enfrente y rompan la pared sin que nadie autorice. Ojalá se hiciera siempre una consulta a los vecinos, que el proceso de cambio de una comunidad tenga participación ciudadana".

Temor por expansión del barrio Italia

Cerca de Plaza Sucre, y limitando con Providencia está la calle Guillermo Franke. Desde 2005 es zona patrimonial, luego de que vecinos se organizaran para congelar el Plan Regulador de la comuna y evitar la edificación de torres de departamentos que incluso podrían superar los 30 pisos.

Marcela Díaz, una de las principales precursoras de la campaña de 2005 , explica que si bien debe tomarse en cuenta el personaje que dio nombre a la calle -ingeniero civil que diseñó el primer rascacielos de Santiago-, se debe preservar el estilo de vida.

"Es difícil encontrar un sector donde se puede mirar más de tres manzanas sin edificios. Aquí eso ocurre, los vecinos se conocen, se saludan cada vez que se ven en la calle. Antes había más adultos mayores, pero ahora hay familias con niños chicos, gente que buscan la vida de barrio", dice la mujer, demostrando que el sector no está en decadencia ni mucho menos por la falta de grandes edificios.

Gabriela Cánovas, que además tiene una tienda de productos naturales en el sector, agrega que en la actualidad el temor es por el cambio hacia el giro comercial del Barrio Italia, donde en los últimos años se han instalado tiendas de diseño y restaurantes junto a las tradicionales antigüedades, convirtiéndose en un atractivo polo comercial y turístico. "Allá están vendiendo las casas para hacer restaurantes y locales comerciales, eso hace subir el avalúo de nuestras propiedades debido a la revalorización de todo el sector y la gente termina vendiendo. Ese es el primero paso para que lleguen los edificios de departamento que acaban con esta vida tranquila que nosotros perseguimos".

El problema de un edificio desocupado

También hay otros problemas. En Grecia con Juan Moya se levanta la clínica municipal Ñuñoa, que con una inversión cercana a los $5 mil millones fue diseñada para prestar atenciones de salud de alta complejidad. En cinco pisos con 2 subterráneos, albergará 250 camas, pabellones quirúrgicos, unidades críticas y de urgencia, pero la edificación ha estado meses vacía y a merced de vándalos.

Así lo cuenta Pamela (prefirió no dar su apellido), quien vive al lado del edificio. "El problema son los borrachos de siempre, que el fin de semana pasan de madrugada y además de gritar tonteras se ponen a tirar piedras a la clínica para quebrar los vidrios. Cuando eso pasa, el guardia de turno no da abasto y tiene que llamar a Seguridad Ciudadana, que en los últimos fines de semana ha tenido que dar más vueltas por este sector. Este edificio desocupado es un polo de inseguridad".

Parque vs. metro

Y ni siquiera la futura llegada del metro está exenta de críticas. En la Villa Frei, un grupo de habitantes inició una campaña para preservar el "Parque Ramón Cruz", donde estará una de las estaciones de la línea 3. Piden que la instalación del ferrocarril subterráneo debe concordar con un plan de remodelación del área verde, y no ponerla en peligro.

Para María José Leiva, que vive en la zona hace cuatro años, en el metro debe complementarse el cemento con el paisajismo. "No creo que (la estación) sea un inconveniente para el parque. Al contrario, ojala sirva para que la autoridad invierta más en esta zona, aunque también hay que hacer un llamado a los mismos vecinos a que cuiden su parque, que no rayen los juegos o boten basura".

Viviana Zúñiga, que lleva a su nieta a jugar en el parque, indica: "Yo entiendo que Ñuñoa tiene menos recursos que otras comunas del sector Oriente, pero debería hacerse un esfuerzo, sobre todo en los locales comerciales que dan hacia Irarrázaval. Tienen un aspecto poblacional. Pienso que los vecinos merecemos algo mejor que eso".

Un sentir vecinal que los ñuñoínos esperan sea tomado en cuenta por el, hasta ahora, reelecto alcalde, Pedro Sabat. Según la dirigenta de vecinos en la Plaza Ñuñoa, "la estrecha votación que lo mantiene en el cargo -ganó por 30 votos y falta el pronunciamiento del Tricel- es una señal. El gobierna con el apoyo explícito de una minoría, por eso su deber es escuchar a la gente".

"La Segunda" intentó conversar con el alcalde Sabat, pero no fue posible.

Las necesidades de la Plaza Ñuñoa: Salvar la pérgola y más estacionamientos

La discusión en las últimas semanas se ha centrado en una edificación que está en plena Plaza Ñuñoa y que data de 1940.

La "pérgola" (u "odeón") -una estructura que está en todas las plazas de armas de las grandes ciudades en Chile- quedó seriamente dañada por el terremoto de 2010 y fue licitada por 30 años a un privado para emplazar un restaurante.

La idea no fue bien recibida por todos. Cuatro juntas de vecinos aledañas a Plaza Ñuñoa iniciaron una campaña para evitar que la estructura quede en manos privadas.

Según Paula Mendoza, dirigenta vecinal, "la pérgola es el escenario natural de la plaza. Muchas veces se ha ocupado para conciertos musicales, teatro o lectura de poesía. Remodelarla no es caro, a lo más unos $20 millones, y concuerda con el objetivo del espacio que es reunir a las familias que traen a sus hijos a jugar".

Claro que también hay quienes ven con buenos ojos la iniciativa municipal. Daniela Rivas llega habitualmente a la plaza junto a su hijo de 4 años y piensa que "un restaurante puede salvar la pérgola, porque cuando uno pasa en la noche se pueden ver indigentes que la usan como casa. El problema va a ser cuando haya mesas y cosas así, porque los niños están acostumbrados a jugar en la pérgola. Entonces, eso también se puede perder".

Otro problema lo enfrentan los empresarios de bares, pubs y restaurantes que circundan la plaza por la persistente falta de estacionamientos para sus clientes.

Hugo Córdova, vocero del centro turístico, asegura que "hubo un avance con los estacionamientos subterráneos que aumentaron en un 40% la capacidad para recibir autos, pero también llegaron más locales al boulevard. Entonces, la oferta gastronómica subió en un 60%, por lo que seguimos en déficit".

Su esperanza es "avanzar hacia construir más estacionamientos, que son parte del proyecto completo de remodelación de la Plaza Ñuñoa".

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