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Atacando el miedo: Alarmas comunitarias se toman agenda antidelincuencia

Doscientos mil hogares ya tienen un dispositivo de alerta financiado con platas públicas: Este jueves se aprobaron fondos para incorporar a otros 22 mil hogares. Subsecretario Lira: Estrategia se enfoca a reducir el temor en la población. Expertos: Para que sea eficiente, debe priorizarse que la gente del barrio se conozca.

por:  Viviana Candia / La Segunda
sábado, 16 de junio de 2012
seguridad ciudadana

Un negocio en expansión

Mirando las transacciones que a diario se realizan en el portal de transacciones del Estado, Mercado Público, tres empresas son las que aglutinan la mayor cantidad de contratos en el negocio de las alarmas comunitarias en los últimos cuatro años: Prontec, Protecciones y Sistemas, y D'Technologies.
Claudio Malagueño, de D'Technologies , asegura que este rubro es un negocio en alza, considerando que "la gente está con la sensación de inseguridad" y que "los vecinos han logrado darse cuenta de que si se organizan bien, con ellas no evitarán la delincuencia, pero sí lacorretean".

Su empresa empezó a participar en este mercado desde 2008.

-¿Qué sistema es mejor: las sirenas (tipo chicharra) o los mensajes por celular?

-Los mensajes de texto funcionan, pero se pierde el sentido comunitario. Una persona en Punta Arenas puede hacer sonar la alarma en otra región. Además, todos los vecinos deben poseer celular... y no todos tienen.

-Según su experiencia, ¿la gente cuida el sistema de alarma comunitaria?

-Los adolescentes son los que más aprietan los botones o alguien bueno para la caña. Eso son los casos típicos. En Independencia reclamaban porque alguien hacía tocar todas las noches la alarma. Los dirigentes del barrio identificaron al causante (que era un curadito), pidieron los controles remoto y se reprogramaron. Se hizo con todos, salvo con el curadito: se acabó el problema.

-¿Les conviene el negocio?

-Es un buen negocio, pero hay que invertir harto, porque piden boletas de garantía y a veces quedan por un año. En todo caso, los municipios son buena paga, porque los dineros provienen del Ministerio del Interior o de gobiernos regionales.

Unos US$ 50 millones ha invertido el fisco, en los últimos 6 años, en la llamada "prevención situacional" de la delincuencia, palabra que apunta a medidas para recuperar espacios públicos, aumentar la iluminación, poner cámaras de televisión e instalar alarmas comunitarias.

De hecho, son estos últimos sistemas de alerta -que van desde botón pulsador, chicharra, sirena o mensajes de textos- los que más se han expandido en las políticas públicas asociadas a combatir el temor de los chilenos a ser víctimas de delitos: Hasta la fecha, 200 mil hogares cuentan con algún dispositivo de éstos, cifra que se disparará de aquí a fin de año cuando se terminen de ejecutar varios programas en desarrollo.

El jueves pasado, el Ejecutivo anunció los Fondos Nacionales de Seguridad Pública (FNSP) para este año: Contempla instalar otros 22.061 aparatos en viviendas.

La inversión que ha hecho este y el gobierno anterior no sólo se expresa en pesos: del 5,1% de la población que respondió en la Encuesta Nacional de Seguridad Ciudadana (ENUSC) 2007 que contaba con un sistema de alarma comunitaria se subió a 8,9% en la medición 2011. Una apuesta que no es criticada por los expertos en temas de seguridad ciudadana, pero que sí -advierten- deben acompañarse de otras herramientas para que los fondos destinados a estas alarmas sean una inversión y no un gasto inútil.

Inversión crece 542% en 5 años

Las inversiones en esta área vienen en constante crecimiento desde 2006: un 542%, si se compara con 2011 (pasaron de $1.484 millones a $ 8.052 millones)

Las vías de aportes son varias: el Fondo Nacional de Seguridad Pública y los programas Barrio en Paz (comercial y residencial) que son financiados por el 2% del Fondo Nacional de Desarrollo Regional (FNDR).

Patricio Lazcano, concejal de San Joaquín y presidente de la comisión Seguridad Ciudadana de la Asociación Chilena de Municipalidades, considera que las iniciativas para mejorar la sensación de seguridad van en la línea correcta "porque apunta a los vecinos que son más vulnerables o han sido víctimas de robo en su casa".

Y él lo sabe muy bien porque, a mediados de abril, se instalaron en su comuna 642 de estos aparatos, cuya efectividad se evaluará en 6 meses.

Y el fenómeno se replica en todo Chile: en Puerto Montt, desde el 2007 ya se han instalado sistemas de alerta en 6.445 viviendas; en Padre Las Casas, 5.635 en dos años y hace unos días, en Alto Hospicio se entregaron 1.818 pulsadores conectados a las primeras alarmas comunitarias que están conectadas a paneles solares.

En la chilota Dalcahue se instalaron en 310 casas, beneficiando a unas 1.300 personas (el 12% de la población de la localidad).

Lira busca bajar el temor

El subsecretario de Prevención del Delito, Cristóbal Lira, está confiado en que los índices objetivos de delincuencia mejoran, por lo "que ahora tenemos que trabajar el temor".

Lo dice en relación al repunte que tuvo la percepción de que el delito aumentó en la última ENUSC: un 82,5% de los consultados, 23 puntos más que el año anterior.

Por eso han desplegado iniciativas para organizar a la gente, "para que se apoyen unos con otros" y en recuperar espacios públicos "que se han convertido en lugares trampas, donde llegan muchachos a fumar marihuana, pasta base o a tomar alcohol. Esos jóvenes son quienes les producen temor a los vecinos", dice Lira.

"La sensación de temor provoca que la gente no quiera salir de sus casas, que se limite en sus actividades, incidiendo en la felicidad de las personas", explica.

Un caso claro de esto lo constituye Cauquenes. Tras el terremoto de 2010, esta comuna de la Región del Maule se llenó de rostros nuevos, especialmente de obreros que trabajan en reconstrucción.

Y aunque es la comuna con la tasa más baja de victimización de todo el país, la sensación de inseguridad se disparó y las autoridades tuvieron que poner en marcha un programa de Barrio en Paz comercial que implicó poner alarmas en la principal calle comercial y coordinarse con Carabineros.

Lira enfatiza que más que el sistema en sí, lo que vale es que el antisocial sepa que es vigilado: "Un delincuente no se meterá en una comunidad si sabe que al toque los vecinos se llaman entre ellos y con carabineros. Y les tiene más miedo a los vecinos organizados que a los carabineros, porque pueden ser más violentos y les pegan", insiste Lira.

La variedad que se ha desplegado en materia de alarmas financiadas con recursos públicos es amplia: en algunas zonas empezaron con silbatos; en otras, hay chicharras de ruido o paneles con luces. Lo más nuevo es el software que permite enviar mensajes de texto avisando de algún problema en el entorno: es gratis para el usuario y se está aplicando en marcha blanca en barrios de 14 municipios (6 mil inscritos) "y queremos hacerlo en 200".

La alerta de los expertos

Hasta el momento no hay mediciones sobre el real efecto de este mecanismo. De hecho, la directora ejecutiva de la Fundación Paz Ciudadana, Javiera Blanco, explica que ni siquiera hay "mucha certeza de cuál es el nivel de eficacia de la seguridad privada. Es un hoyo negro poco explorado y con un nivel de control bastante escaso". "La alarma en sí no es una política pública", agrega Blanco, quien enfatiza que, para que sea realmente efectiva, el artefacto tiene que ir acompañado de organización comunitaria, que es la que permite reducir la delincuencia y bajar el miedo.

Coincide en esta última mirada Franz Vanderschueren, sociólogo belga y director del Programa de Seguridad Urbana de la Universidad Alberto Hurtado: "Las alarmas comunitarias son efectivas si apuntan a fortalecer y empoderar a la comunidad poniendo como condición previa su organización".

El juicio de los políticos

En la tramitación del último presupuesto del área, Carlos Montes, diputado PS y miembro de la Comisión de Seguridad Ciudadana de la Cámara, rechazó en dos ocasiones la partida de seguridad. Dice que no le convencían los proyectos: "Nuestros gobiernos fueron tan improvisadores como éste, pero la diferencia es que quien improvisa al último acumula el aprendizaje. Y en su testarudez, este gobierno aplica un programa Barrio en Paz que no tiene nada nuevo", reclama.

A su juicio las alarmas tienen poca eficacia "porque genera seguridad en la gente, pero por un rato. Sí es bueno que genera cierta solidaridad entre los vecinos , pero no suficiente. Incluso hay barrios en que ni siquiera está ese efecto", agrega.

"Lo realmente vergonzoso -indica- es el tema de las 180 mil personas que trabajan en seguridad privada. Es un tema muy importante, que el gobierno pasado se demoró en presentar, pero lo hizo, aunque ahora no se avanza. Eso sería, lejos, mucho más efectivo que las alarmas, porque se liberaría a las policías para dedicarse a otras cosas".

El diputado Jorge Burgos (DC) asegura que "el temor es consecuencia del aumento del delito y no sólo de percepciones. Y por eso hay que poner mayor énfasis en el control". Sí valora que la Subsecretaría de Prevención del Delito esté utilizando el sistema STAD y "esté enfocada a exigir a Carabineros mejores resultados. Es la hora de pedir accountability y si lo logra, los aplaudiré".

El diputado Cristián Letelier (UDI), miembro de la comisión de Seguridad Ciudadana, sostiene que disminuir la criminalidad "es una cadena que empieza con los planes de prevención, pero cuando el delincuente comete el delito, esta cadena que debe terminar con un detenido y una condena, no lo logra con el actual sistema procesal penal", por el "excesivo garantismo".

De la aplicación de las alarmas comunitarias, Letelier tiene una buena opinión: "En mi zona, los mismos vecinos se organizan y concurren cuando suena. Tiene una efectividad real, especialmente en condominios rurales".

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