Rafael Ortíz está inmerso en la misión de encontrar y conquistar los lugares desde donde pueda saltar, ojalá los más altos del mundo.
El kayakista extremo Rafael Ortiz, se convirtió en la segunda persona en remar y lanzarse sobre el increíble salto de 57 metros de altura en las cataratas de Palouse, estado de Washington, que son más altas que las famosas cataratas del Niágara.
El atleta de Red Bull (un mexicano de 24 años) se ha forjado una sólida reputación entre los especialistas latinoamericanos en kayakismo estilo libre en lo que se denominan "aguas verticales".
Tras conquistar la catarata Big Banana, de 40 metros, en su México natal, decidió igualar el récord establecido hace 3 años por el norteamericano Tyler Bradt, único en hacer kayak por las Palouse.
Tras un intenso trabajo de preparación, el kayakista seleccionó la zona de la derecha del río para realizar el salto. "Puedes girar el kayak un poco con tu cuerpo durante los primeros 10 o 15 metros, pero entonces el agua ya no te permite hacer nada más", explicó previo al mortal salto.
El impacto al llegar al fondo de la catarata fue tan intenso que Ortiz salió catapultado del kayak, y de acuerdo con la normativa, el salto no es reconocido oficialmente como uno que iguala el récord mundial de Bradt.
Rafael Ortiz, está inmerso en la misión de encontrar y conquistar las cataratas más espectaculares del mundo. La conquista de las Palouse formó parte de una gran producción con el director y kayakista Rush Sturges, que se titulará River Roots.
Los inicios en rafting
Ortiz es el único mexicano que practica Kayak extreme y freestyle a nivel internacional. "Cuando tenía cuatro años mis papás querían un lugar de descanso fuera de la ciudad donde pudiéramos convivir más con la naturaleza". Fue así como Veracruz, y con el tiempo el río Filobobos, se convirtieron en los predilectos del fin de semana.
Comenzó practicando rafting y al cumplir los 14 años se montó a un kayak, lo que le cambió la vida y descubrió que descender un río era algo a lo que se convirtió en adicto. Un primer viaje a Canadá fue donde obtuvo una nueva visión del kayakismo. Los años posteriores continuó yendo a Ottawa (ya que ahí está el mejor río para esta disciplina)", relata el riders.
En palabras de Ortiz, el kayak freestyle se trata de habilidad (gana el más ágil, el más fuerte); en cambio éste de caídas por aguas verticales "es un rollo mental".
"Me encanta la adrenalina y la naturaleza. El hecho de ir a países como la India y correr ríos que nadie ha descendido es inexplicable", concluye.