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Del cochayuyo a teléfonos viejos : los nuevos objetos "dignificados" por el arte chileno

Rescatar lo que nadie quiere. Esa es la apuesta de un grupo de artistas que crea objetos a partir de algas, ají o viejos artículos dados de baja. Algo que para ellos habla de un país que, ante el futuro, necesita revalorizar lo que tiene.  

por:  Juan Carlos Ramírez F., La Segunda
martes, 22 de noviembre de 2011
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"¿Cochayuyos? ¡Oh... qué asco!". La primera reacción de muchas amigas de la artista Lise Moller no fue la mejor, como ella misma cuenta. Desde hace varios años Lise viaja a la playa, recolecta estas algas y las convierte en piezas de arte: desde envoltorios hasta tejidos, que dignifican a estos productos del mar.

"Las algas siempre me han llamado la atención. Nadie las valora, se explotan en altas cantidades pero sin darle la más mínima importancia. ¡Además, es un súper buen alimento!", afirma la artista.

Ella, que estudió cerámica en Londres y Barcelona y lleva exponiendo desde 1976, destaca la flexibilidad del material. Algo que le permite trabajar haciéndolos "envoltorios" o "nudos".

En el catálogo de su proyecto -llamado precisamente "Cochayuyos"-, lo primero que llama la atención son los conceptos que acompañan dos páginas enteras: empaquetar, enrollar, arropar, abrazar, forrar, esconder, conservar, vestir... Propiedades que, para ella, distinguen a esta alga chilena.

"Después de un tiempo trabajando con cochayuyos, todo resultó más profundo de lo que yo esperé", explica.

I love cochayuyo

Es en Tunquén donde Lise recolecta el material con el que desarrolla su arte. "Yo misma lo recojo y lo trabajo. Lo bueno es que siempre se va descubriendo algo nuevo".

Ya el 2007, en la Galería Cecilia Palma, Lise Moller presentó estos paquetes escultóricos bajo el nombre de "Envolver". El cochayuyo, por su naturaleza silvestre y flexible, comenzó a ser un imprescindible en su obra marcada por resaltar una idea de "protección" al ser cubierto por estas algas.

Así podemos ver los pequeños bultitos o los complejos tejidos de color café oscuro. "Es algo efímero también que con el tiempo hay que cuidar mucho y protegerlo con cajas de acrílico. Una vez seco es muy delicado. Pero lo que me gusta es que va revelando lo que es el mar, lo que esconde, protege y envuelve...".

www.lisemoller.cl

Completando el espejo de referencias

Casa Kiro Joyas es un colectivo con sede en Valparaíso que trabaja con merkén, quínoa o ají cacho de cabra. También trabajan con cochayuyo en la colección "Alga". Inspirados en sus hojas enredadas y los pequeñitos objetos que arrastraba, comenzó a mezclarlas con resinas, crin de caballo, cristales o plata.

La arquitecta Vania Ruiz, creadora de la marca, cree que durante mucho tiempo no le dimos valor a estos elementos... como tampoco a nosotros mismos.

"Hemos pasado muchos años mirando hacia afuera y sintiéndonos pequeños, inseguros, renegando de nuestra raza, de nuestras patas cortas y de todo aquello que nos hace particulares. Al mismo tiempo que adoptamos los estilos, comidas y fiestas de otros".

Vania piensa que cuando el resto del mundo se da cuenta de que existimos, comenzamos a validarnos y ahora "falta completar el espejo de referencias".

En ese escenario se situaría Casa Kiro, al experimentar con materiales típicos chilenos; típicos y subvalorados. "De esos que nos producen entre pudor y risa, o simplemente curiosidad, pues desconocíamos su existencia", explica.

Ruiz dice que en el taller siempre hay ideas nuevas y falta tiempo para desarrollarlas todas. Un proceso que, "contrario a veces a lo que podría recomendar un experto en negocios", es de permanente experimentación.

De ahí nacen joyas con insertos naturales de curahuilla, pelillo o ají y que culminan con la aplicación de color que crean, como ella misma define "pequeños mundos portables".

El material lo consiguen en la feria o el mercado, básicamente. "Otras veces, voy yo misma a la playa a recoger las algas, y si no estuviera a mi alcance, entonces organizo un concurso por facebook, como en el caso del pelillo, en que ofrecí regalar un par de aros a quien me enviara desde el sur un paquete con el alga".

www.casakiro.cl

Reciclaje de primera necesidad

A la artista visual Soledad Pinto le interesan todos esos objetos que se botan en la calle o que a nadie le importa rescatar. Eso que queda "En el medio de las cosas", como se llama su investigación que exhibirá desde el 29 de noviembre en la Galería Macchina del Campus Oriente.

Se trata de objetos abandonados, "en estado de ruina y anonimato": instrumentos y segmentos de máquinas industriales, muebles y utensilios domésticos, artefactos científicos y teléfonos. .

¿Pero qué tienen en común? Que todos han sido despojados de su funcionalidad y sentido. O, como dice la autora, "Desanclados del presente". 70 objetos llevados a volúmenes de papel impreso a escala real que intentan rescatar lo que todos han abandonado. Pintura, serigrafía y fotografía que apuestan a "restituir la justicia" a los objetos perdidos, algo que para la autora "no se limita al plano estético, pues recuperarlos es también una manera de re-materializar el pasado y evocar un futuro que parece caduco de antemano".

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