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Velasco y la reforma tributaria: "Tengo preocupaciones profundas del efecto sobre ahorro e inversión"

"En esta materia no hay verdades reveladas, no hay un conocimiento científico indiscutible, y por lo tanto hay que echar mano a discutir (...) El desafío es grande porque el crecimiento tendencial de Chile está estancado", afirma el ex ministro de Hacienda.  

por:  Felipe Tobar/La Segunda
martes, 29 de abril de 2014

"Me parece que en esta propuesta tributaria subsisten dudas serias sobre el impacto en el ahorro y la inversión", dice el ex ministro de Hacienda Andrés Velasco, quien insiste en que comparte el fondo del proyecto, pero no la vía.

-Desde un principio usted se manifestó contrario a eliminar el FUT, ¿cuál es la alternativa entonces?

-Una buena discusión separa objetivos de instrumento. Yo comparto el objetivo de recaudar tres puntos del PIB. Comparto el objetivo de que quienes tienen más paguen más, pero distintos instrumentos pueden alcanzar los mismos objetivos. Respecto de esto es legítimo tener debate, aquí no hay verdades reveladas, lo que está en el corazón de la reforma son los objetivos, no pueden estar en el corazón de la reforma los instrumentos que son de carácter técnico. Por eso la interrogante que yo he resaltado es la del incentivo al ahorro y la inversión.

- ¿Cambia entonces el foco de una economía que promueve la inversión a una que incita al endeudamiento?

-Las inversiones tienen que financiarse con el ahorro de alguien, y la pregunta entonces es con ahorro de quién. Hoy día tenemos un sistema para que las empresas financien buena parte de su inversión con ahorro propio, y a pesar de eso, en las comparaciones internacionales nuestras empresas aparecen como bastante endeudadas. La pregunta es si cambiando las reglas del juego se va a hacer más difícil usar recursos propios y por lo tanto va a ser más necesario echar mano al endeudamiento, ¿es eso sano o no?

-Contésteme usted.

-Mi respuesta es que ese no es el mejor camino, porque al final recurrir a la deuda se paga y todo remezón financiero conocido en el mundo en los últimos 50 años es a fin de cuenta un remezón vinculado al exceso de deuda.

-¿Cuál sería el camino entonces para las empresas?

-No hay un camino único, lo importante es que quede el incentivo para ahorrar. Hay gente que dice que no está claro que el aumento del ahorro y la inversión en Chile a partir de fines de los ochenta se deba al FUT. Hay afirmaciones demasiado tajantes y difícilmente alguna tenga los números para justificar. Pero ante esa incertidumbre el principio debe ser al menos asegurémonos que no haga daño. Nadie puede garantizar que transitar de un sistema a otro sistema, que tiene pocos precedentes en el mundo no va a afectar al ahorro y la inversión.

-Insisto: ¿cuál es la alternativa?

-La propuesta del Gobierno constituye una mezcla, un híbrido que tiene muy pocos precedentes en el mundo, que es tener un sistema integrado sumado a un pago sobre la base devengada. Eso existe en muy pocas partes del mundo.

"Hay dificultades que van a ir saltando"

-Se ha dicho que la base devengada podría tener dificultades constitucionales, ¿qué cree usted?

-He escuchado a expertos constitucionales que eso podría traer problemas, y se lo he escuchado no a expertos vinculados a la derecha, sino más bien vinculados a la Nueva Mayoría. Pero también hay que lidiar con las dificultades prácticas.

-¿Como cuáles?

-La dificultad general práctica es que el régimen te va a hacer responsable de pagar impuestos vinculados quizás a fondos que no hayas recibido. Eso en parte se regula con la retención del 10%, pero no siempre.

Pero hay dificultades que van a ir saltando en el futuro en la medida que la gente se meta en los detalles; por ejemplo, en el caso de las empresas que se transan en bolsa quién paga el impuesto. Según la ley, el que tenía la propiedad al 31 de diciembre, pero la cascada de transacciones que puede ocurrir el 30 de diciembre para comprar y vender sabiendo que el día de mañana si tú tienes el papel en tu cartera vas a tener que pagar el impuesto correspondiente... Pero el foco tiene que estar en el ahorro y la inversión.

-¿Se pierde ese foco con este proyecto?

-El equipo económico es gente seria, no dudo de su capacidad técnica ni por un segundo, y ellos han planteado una propuesta para recaudar tres puntos del PIB, pero yo no creo que sea la única propuesta. Me parece que en esta propuesta subsisten dudas serias sobre el impacto en el ahorro y la inversión y por eso creo que no hay que darles a los instrumentos un carácter sagrado. El corazón de la reforma tiene que ser que recaude 3 puntos del PIB, y recáudelo de un modo que garantice que quienes ganen más paguen más.

-Entonces, ¿impacta efectivamente el ahorro y la inversión la eliminación del FUT?

-Hay un debate académico al respecto, y los datos existentes no son tajantes en una dirección u otra, y creo que sería un acto audaz decir yo puedo garantizar que aquí hay un efecto gigantesco o el efecto es cero. Nadie puede decir eso con certeza, pero precisamente como no hay estudios y como no se hizo un gran estudio previo hay una duda legítima, y esa duda genera incertidumbre, y eso no es bueno ni para la economía ni para la política.

"Ponerle grandes adjetivos al debate no siempre contribuye"

-¿Y qué pasa con quienes hablan de errores que pueden costar caro?

-Ponerle grandes adjetivos al debate no siempre contribuye a que el debate sea fructífero y prefiero saltarme los grandes adjetivos. Creo que hay que centrarse en lo medular; Chile tiene que seguir creciendo, ese crecimiento requiere inversión, la inversión se financia con ahorro y ese ahorro sería muy malo para Chile que fuera crecientemente externo. Otra manera de ver el problema es que Chile ya tiene un déficit externo de proporciones, de 3,5% del producto; es decir, estamos apoyándonos en el ahorro externo igual al 3,5% del PIB. Si el ahorro doméstico cae y seguimos creciendo lo mismo y cuando los déficits externos de los países se vuelven muy grandes los mercados se vuelven en contra de esos países. No digo que estemos cerca de eso, pero digo que si la reforma no se hace cuidando los incentivos al ahorro ese es un peligro potencial.

-Y ese peligro potencial, ¿dónde tiene sus argumentos?

-Está claro el planteamiento inicial que hizo el Gobierno antes de mandar el proyecto.

Pero insisto, en esta materia no hay verdades reveladas, no hay un conocimiento científico indiscutible, y por lo tanto hay que echar mano a discutir y cotejar el instrumento para que Chile siga creciendo. Y ese desafío es grande porque el crecimiento tendencial de Chile está estancado; antes de la crisis en 2008 el comité de expertos dijo que ese crecimiento de tendencia era 4,8%; al cabo del gobierno de Sebastián Piñera, que prometió reformas estructurales que nunca hizo, los mismos expertos dicen que el crecimiento sigue siendo 4,8%. Entonces tenemos un crecimiento de largo plazo estancado.

-Los aumentos de capital, ¿pueden ser una opción para que las empresas financien sus inversiones?

-Esa opción siempre está, la reforma no la elimina, la pregunta es ¿ese capital de dónde sale y cuáles son los incentivos para hacer ese aumento? El régimen vigente, con sus problemas y con los abusos que se debe y pueden corregir, facilita que las empresas se capitalicen por la vía de retener utilidades; si el régimen se modifica en línea con el proyecto esa alternativa se va a volver menos atractiva.

-Han surgido voces críticas respecto del impacto en la clase media de algunos impuestos.

-Uno de los aspectos del debate que hemos tenido es que ciertos sectores cuyo bolsillo puede ser tocado se defienden tratando de confundir el interés particular con el interés general. Yo tengo preocupaciones profundas del efecto sobre ahorro e inversión, pero eso no me lleva a concluir que muchos de los otros cambios sean negativos.

"Hasta el momento el diálogo ha sido poco"


-¿Cómo ha visto la discusión del proyecto en su primer trámite?

-Hasta el momento el diálogo ha sido poco, ya pasó a la historia la experiencia de algunos expertos que iban a la comisión y se decía que tenían 15 minutos y lamentablemente el diálogo ha estado marcado por la chilladera de algunos que defienden sus intereses sectoriales, pero el asunto de fondo de cómo se recauda sin afectar el crecimiento, el ahorro y el empleo ha sido poco tocado y por lo tanto creo que tenemos un déficit de diálogo democrático de parte de todos.

-¿Le ha faltado diálogo al Gobierno?

-En el Senado tiene la posibilidad de abrir espacios para que se consideren todas las alternativas y ese papel de Cámara revisora es importante que se ejecute porque es un tema difícil.

-Finalmente, ¿cómo queda usted con la reforma, cómo se ve afectado?

-(Sonríe) No he sacado la cuenta, pero soy una persona que vive de su trabajo y hace muchos años pago los impuestos que corresponde, así lo he hecho siempre y así lo voy a seguir haciendo.

 "El ministro de Educación se ha encargado de dejar a todos sus interlocutores contentos..."

-¿El financiamiento de, por ejemplo, la educación, requería esta reforma o era mejor enfocarse en salir del estancamiento en el crecimiento de tendencia?

-Si vamos a hablar de educación planteo dos cosas: si la reforma requiere gastos permanentes el Estado requiere ingresos permanentes, eso es a través de impuestos, pero la gran pregunta es en qué se va a gastar esa plata y esa respuesta aún no se tiene, porque el ministro de Educación se ha encargado de dejar a todos sus interlocutores contentos y no sabemos muy bien qué les ha dicho, pero el dato básico es que el diseño de esa reforma todavía está por verse, y lo que se conoce no siempre es fácil compartirlo. A mí no me parece que los contribuyentes de las pymes deban pagarles la educación en universidades de cota mil a los jóvenes de La Dehesa. No me parece un buen uso de recursos públicos.

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