Economía
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Presidente del Banco Central: "Estamos en la parte baja del ciclo económico y puede durar más de lo que proyectamos hoy"

"Debemos prepararnos para un escenario de menos crecimiento del que hemos tenido en los últimos años", dice Rodrigo Vergara. "Es positivo avanzar lo más rápido posible en las reformas que se están haciendo para eliminar incertidumbre".  

por:  Teresa Espinoza/La Segunda
viernes, 25 de abril de 2014
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¿Impacto de la reforma tributaria? "Hay efectos contrapuestos"

-En su análisis de la coyuntura económica no ha considerado el impacto de la reforma tributaria...

-Hemos sido bastante claros en este tema: con la información disponible hasta hoy, lo que podemos decir es que valoramos que se estén financiando gastos permanentes con ingresos permanentes y que el gobierno haya declarado explícitamente que quiere moverse desde un déficit estructural de 1% del PIB a un equilibrio. Hemos dicho también, y no vamos a entrar en la discusión del detalle micro, que una reforma de esta magnitud puede tener efectos macroeconómicos sobre variables importantes como el ahorro y la inversión, y a través de ellos sobre el crecimiento futuro.

Pero hay que tener cuidado. No es fácil sacar conclusiones a estas alturas: el proyecto está en discusión y no sabemos cómo va a terminar la ley. Y más importante: hay efectos contrapuestos. Un aumento en el impuesto de las empresas disminuye el retorno y eso, la inversión. Pero si esa plata se gasta bien en educación, el mayor retorno de la educación aumenta la productividad y eso produce un efecto en la inversión. Hay también normas de depreciación acelerada, en fin.

-Pero sí hay un vínculo, usted lo dijo en un estudio, entre alza de impuestos a las empresas e inversión.

-Hay un vínculo. Y efectivamente tengo un trabajo de un tiempo atrás donde veo eso. Es un trabajo para un período específico. En todo caso, esta reforma es bastante más amplia, no es sólo un alza de impuesto a las empresas. No quiero desconocer que hay un vínculo, pero hay que tener cuidado en ver efectos totales versus efectos parciales. Y ver los efectos totales es difícil, complejo. Hoy no estamos en condiciones de hacer esa evaluación.

-¿Cuándo lo estarán?

-Es importante ver cómo sale finalmente el proyecto y cómo las empresas se van ajustando a las nuevas circunstancias. Lo incorporaremos en nuestros modelos y puede tener efecto en nuestra política monetaria, pero eso hay que ir viéndolo en el tiempo.

-¿Es difícil por sus complicaciones técnicas?

-Porque es una reforma compleja y tiene varias aristas. Y dos, porque también aquí hay una cosa de visiones de la economía, que probablemente son menos científicas. Visiones válidas, pero que de repente pueden sesgar los análisis más técnicos.

-¿De un lado y otro?

-Sí. Y no voy a tomar posición.

-¿Se ha estado calculando una caída de 1 punto de crecimiento en contraposición a una mayor equidad, ¿es válido ese contrapunto? ¿Chile puede crecer menos en pos de una sociedad más igualitaria?

-Es un dilema válido, sobre el cual no me voy a pronunciar. Ahora lo que uno espera como economista es que las medidas que se tomen en pos de la equidad no afecten el crecimiento, porque de esa forma son más potentes. Si no sólo reparto mejor la torta sino que además agrando la torta, obviamente que voy a tener mucho más efecto. Lo que uno espera es que las medidas que se tomen en materia tributaria sean lo menos distorsionadoras posible.

-En lo que no hay mucha discusión es en que tendrá impacto en el ahorro.

-Sí, hay un menor incentivo al ahorro corporativo, que es uno de sus principales componentes del ahorro, pero por otro lado el gobierno se ha comprometido a ahorrar un 1% más del PIB. ¿Cuál es el efecto final de las dos cosas? Hoy no lo sé.

-¿Cómo ha sido su relación con el nuevo ministro?

-Muy buena. Hemos tenido relaciones formales y también contactos informales como corresponde a un presidente del Banco Central con el ministro de Hacienda. Todo muy normal.

-¿Es muy distinta a la que tenía con el ex ministro Felipe Larraín, su amigo?

-Con Larraín no sólo somos amigos de mucho tiempo sino que fuimos colegas de trabajo en la UC. Pero desde el punto de vista profesional la relación con la actual administración y con el ministro es excelente.

-¿No identifica ninguna diferencia?

-No, no corresponde.

Pareciera que la virtud de la templanza está bien arraigada en la cultura del Banco Central. Ni la premura con que el nuevo Gobierno está empujando una de sus reformas estructurales, la tributaria, ni el anuncio de otras tantas, ni el cambio en el escenario macroeconómico, perturban el habitual sosiego que se advierte con sólo ingresar en su nonagenario edificio.

"Lo que sucede en el país tiene algún impacto sobre nosotros, pero como institución autónoma y permanente del Estado vamos pasando por estos ciclos de manera menos turbulenta", admite Rodrigo Vergara, quien ya ha estado más de cuatro años a la cabeza de esta entidad encargada de velar por dos de las políticas claves de la economía: la monetaria y la cambiaria.

-Usted ha dicho que este año irá de menos a más, ¿significa que el país podría crecer más del 3% a 4% previsto?

-Nuestro escenario base proyecta para el año un crecimiento de entre 3 y 4%, que es 75 puntos base menor a lo que esperábamos en diciembre. Los Imacec de enero y febrero nos hacen pensar que el crecimiento del primer trimestre será incluso menor que ese rango. Entonces, esperamos que en la segunda parte del año sea más alto, más entre 3,5% y 4%. Eso no significa que estemos pensando que de aquí a fin de año la economía estará creciendo a tasas muy elevadas. Más bien esperamos que siga por debajo de lo que estimamos el potencial de la economía chilena.

-¿Por qué el segundo semestre puede ser mejor?

-Hay varios elementos. Uno, una política monetaria más expansiva que ya llevará bastante tiempo y que podría tener algún efecto. Dos, una política fiscal más expansiva, ya que según las informaciones que tenemos de las nuevas autoridades, la ejecución del presupuesto, y especialmente de la inversión pública, será normal. Tres, hay una postergación de proyectos de inversión desde la primera parte del año hacia la segunda y también hacia 2015 y 2016. Cuatro, el componente maquinarias y equipos, que es el que más ha bajado, ha tendido a estabilizarse e incluso a mostrar una marginal recuperación. Por último, está el aumento del tipo de cambio y una cierta mejoría en la economía mundial, sobre todo de los países desarrollados, que deberían empujar el carro de las exportaciones.

-Y como siempre hay riesgos...

-Obviamente. En el escenario externo avizoramos un riesgo importante en China, que con un crecimiento más débil que el del escenario base (entre 7 y 7,5% este año) afectaría al país, al precio del cobre y a los proyectos mineros. También es una fuente de preocupación la solidez de su sistema financiero. Un segundo riesgo es la inversión interna. La postergación de los proyectos que mencioné podría prolongarse, ese es un riesgo importante y que implicaría una recuperación más lenta.

-En suma, ¿la percepción macro es de inquietud o de optimismo?

-Claramente estamos pasando por la parte baja del ciclo económico y esto puede tener una duración más larga de lo que estamos proyectando hoy. Chile está en condiciones, por las políticas macroeconómicas responsables de las últimas décadas, de hacer frente a un escenario externo más apretado en el corto plazo, pero no hay duda que tiene efecto sobre una economía pequeña y abierta como la nuestra. Estamos con términos de intercambio más bajos. De nuevo: vamos a pasar por un tiempo con un crecimiento más bajo que nuestro potencial. ¿Cuánto? Difícil saberlo, pero de alguna manera debemos prepararnos para un escenario de menos crecimiento del que hemos tenido en los últimos años, y no por uno o dos trimestres sino por un poco más. ¿Habrá repunte? Sí, pero moderado. ¿Crisis? No, un crecimiento más bajo, que tampoco es dramático.

-¿Por qué? ¿Sólo ciclo o también incertidumbre política?

-En parte es ciclo natural de la economía. Puede haber algo por incertidumbre, pero esto venía de antes. Tuvimos crecimiento sobre el potencial por tres años, y vendrá probablemente un ciclo de crecimiento bajo el potencial. Preparémonos para eso.

-¿Cómo?

-El ciclo uno puede tratar de estabilizarlo; eliminarlo, no. Si el precio del cobre baja, nos afecta. Tenemos fondos soberanos, y podemos usarlos bien, pero nos afecta de todas maneras.

-¿Y una persona común y corriente?

-Para una persona común y corriente el mensaje es de tranquilidad: Estamos en un período de menor crecimiento de lo que hemos tenido en alguno tiempo, pero el país está preparado.

"Prudentemente optimistas respecto de la inflación"


-La inflación tampoco se ve muy bien. Se estima que superará el 4% en algún momento del año.

-Estará en el rango del 4% en los próximos meses y de ahí irá bajando hasta acercarse hacia fines de año al 3%. Hay una serie de elementos que son transitorios, como el tipo de cambio, y hay elementos de bases de comparación importantes. También sabemos que con metas de inflación creíbles y tipo de cambio flexible, el coeficiente de traspaso es más bajo. Esas dos cosas nos hacen ser prudentemente optimistas respecto de la inflación.

-El dólar se ha estabilizado en un precio alto, ¿esperan que siga así?

-El tipo de cambio estuvo por bastante tiempo en la parte baja del rango de sus determinantes fundamentales y eso ha ido cambiando. Lo vemos como algo positivo. Hoy la economía enfrenta un escenario externo algo más apretado, condiciones financieras algo más estrechas, precios de materias primas más bajas y en ese escenario lo natural y deseable es tener un tipo de cambio más alto. Algo bien interesante: hemos ido bajando nuestra tasa de interés, y son pocos los países que han podido hacerlo en este período. En Chile han bajado las tasas de corto plazo y también las de largo plazo, y por lo tanto nos sentimos bastante tranquilos con lo que ha sucedido en materia cambiaria.

-Otra variable clave es el empleo, que se vincula mucho a la demanda que ha estado débil, ¿veremos más desempleo?

-Hemos tenido tasas de empleo récord y seguimos con desempleo bajo y crecimiento del empleo todavía bastante elevado en el último tiempo. Así que el mercado laboral sigue estrecho. Podría parecer una paradoja: bajo desempleo cuando la economía está creciendo bastante poco.

Hay elementos que lo podrían explicar. Primero, un cierto rezago, el empleo tarda más en reaccionar que la actividad y la demanda. Otro, hay sectores que siguen relativamente dinámicos y que son intensivos en mano de obra, como el inmobiliario.

Pero a pesar de eso ya se observan algunos indicadores que muestran más holgura en el mercado laboral. Por ejemplo, un crecimiento algo más fuerte en el empleo por cuenta propia que el asalariado. Asimismo, hace un año nuestro Informe de Percepciones de Negocios mostraba que uno de los principales problemas era la dificultad para encontrar mano de obra, hoy eso ya no está entre las mayores preocupaciones. Lo más probable es que veamos menos dinamismo en el empleo en los próximos meses y por tanto tasas de desempleo algo más altas; no demasiado, pero sí algo más altas.

-¿En ese informe han percibido preocupación por las reformas que se están anunciando?

-Sin referirme a ninguna reforma en específico, lo que muestran los datos es un menor grado de confianza empresarial. Y evidentemente es positivo avanzar lo más rápido posible en las reformas que se están haciendo para eliminar incertidumbre, porque puede pasar que los agentes esperen saber cómo terminan las reformas para decidir sobre un proyecto de inversión. Sería algo deseable ir reduciendo incertidumbre con cierta premura.

-¿El sector inmobiliario se mantendrá dinámico?

-Las ventas siguen bastante fuertes y los stocks están relativamente bajos. Eso hace pensar que mantendrá cierto dinamismo durante buena parte de este año.

-¿Qué sectores productivos están complicados?

-Hemos tenido durante un buen rato un crecimiento débil del sector manufacturero, y eso es una fuente de preocupación, aunque el aumento del tipo de cambio va a ayudar. La otra preocupación es la debilidad de la inversión y la posibilidad de que se mantenga por más tiempo del que estamos proyectando. Hay algunos sectores de servicios que han tenido una desaceleración importante, en particular los relacionados con la minería.

-¿Las tasas seguirán bajando?

-Hemos sido bastante claros y creo que el mercado ha captado nuestro mensaje: seguimos con sesgo negativo, eso significa que en el escenario base es posible que se requieran una o dos bajas adicionales de la tasa. Pero a diferencia de los meses anteriores, cuando era más evidente la trayectoria, hoy lo que decimos es que dependerá principalmente de cómo evolucionen las condiciones internas y externas y los efectos que tenga eso sobre las proyecciones de inflación.

-¿Son bajas en Chile?

-Son bajas, claramente expansivas. Una tasa de interés real de 1% y tasas largas, que en algunos casos están entre las más bajas desde que tenemos registro, obviamente tienen un efecto reactivador sobre la economía.

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