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Los escenarios que se abren para Chile sin HidroAysén: expertos apuestan por energía nuclear, carbón y GNL

Consultores eléctricos dicen que no desarrollar represas en la Patagonia sería equivalente a que Venezuela no explotara su petróleo. ¿Hay opciones para reemplazar a las megarrepresas? Sí, pero todas son caras.  

por:  Hernán Vargas S.
sábado, 21 de septiembre de 2013
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Fórmulas para limitar alzas en las cuentas de las casas a partir de 2014

Sin poder desarrollarse grandes proyectos de generación, la estrechez en la oferta se refleja en los precios. Hasta ahora lo pagan las mineras y empresas industriales, pero con la renovación de los contratos que abastecen a los clientes residenciales, los hogares verán un alza en sus cuentas mensuales.

Desde la industria calculan que el aumento en los costos de la electricidad a partir de 2014 oscila entre 15% y 50%. ¿Qué hacer para limitar el impacto que tendrá en los hogares? Desde el Ejecutivo han optado por una vía administrativa.

De acuerdo a un análisis realizado por la consultora Systep -ligada a Hugh Rudnick-, la decisión de la SEC de obligar a que sean todas las generadoras que asuman las pérdidas, si las distribuidoras contratan menos energía de la que retiran del sistema, pone una voz de alerta en el mercado chileno.

"Soluciones administrativas (...) se enfrentan con el principio de libre contratación en que se fundamenta el esquema del mercado eléctrico chileno, al obligar a vender más allá de los volúmenes contratados, y por ende introduciendo incertidumbre tanto en contratos existentes entre generadoras y distribuidoras como en futuras licitaciones para clientes regulados", dice el informe.

En la industria comentan que un escenario posible es que, al no existir nueva oferta, las distribuidoras contraten energía por montos inferiores a la demanda que requerirán sus clientes, pero que no tendrán riesgos al obligar la normativa a que las generadoras cubran esa energía a precios del contrato.

"La preocupación del regulador por limitar altos precios de suministro para clientes regulados es comprensible. Sin embargo, este tipo de medidas podría tener efectos adversos en los procesos de licitación al aumentar el riesgo para las generadoras, pudiendo traducirse en que el precio techo les sea menos atractivo", dicen en Systep.

Sesenta días es el plazo que otorga la ley para que el Comité de Ministros revise los reclamos interpuestos en contra de un proyecto aprobado. En el caso de HidroAysén, han pasado dos años y, todavía, no sale humo blanco.

Ese es uno de los mejores ejemplos para graficar las tremendas dificultades que ha enfrentado hasta ahora el mayor proyecto eléctrico del país, el cual pretendía construir cinco centrales en la Región de Aysén.

El futuro tampoco se avizora alentador para la iniciativa propiedad de Endesa (51%) y Colbún (49%). Así al menos lo refleja el hecho de que un ex candidato a la presidencia del país, Andrés Allamand, lo diera por muerto. También el que la aspirante a La Moneda por la Nueva Mayoría, Michelle Bachelet, dijera abiertamente que estaba en contra de las megarrepresas.

Desde la compañía esperan una rápida resolución del comité de secretarios de Estado, aunque han recalcado que la decisión que emane de los ministros no puede revertir la aprobación obtenida para la construcción de las centrales. Eso sí, quedará un largo camino para que, si la empresa lo decide, tramite la línea de transmisión que permita inyectar la energía al sistema.

El escenario más optimista para los inversionistas es que, al menos una de las centrales, pudiera operar en 2023, pero ¿es el más probable? Algunos piensan que no, por eso expertos ya barajan las alternativas de reemplazos para la energía hidráulica proveniente de la Patagonia: la nuclear, el carbón y el gas natural licuado (GNL) son las principales opciones.

Nuclear: generación constante y sin emisiones, pero con rechazo

Para la ex integrante de la Comisión Nacional de Energía (CNE) y gerenta de la consultora Energética, María Isabel González, no utilizar el agua de la Patagonia es como si Venezuela no explotara su petróleo. "Entonces estamos hablando de algo grave. Todas las opciones que hay son más caras que el agua. La gente puede decir "pero si igual pagamos caro por la energía". Lamentablemente, podríamos llegar a una situación en que los precios permanecieran caros en forma definitiva", advierte la experta.

Dicho eso, González comenta que de existir un acuerdo político de no emplazar hidroeléctricas en Aysén "tendríamos, por ejemplo, que pensar en centrales nucleares, que son eficientes, aunque son una alternativa de largo plazo, de aquí a 15 o más años, porque hay que hacer todos los estudios. Y si es que se llegase a la conclusión de que podemos instalar centrales nucleares en Chile, hay que construirlas".

En la administración Bachelet se creó la denominada Comisión Zanelli para realizar estudios sobre la factibilidad de instalar centrales nucleares en el país. Eran análisis preliminares que recomendaban su instalación.

Tras el cambio de gobierno, la subsecretaría de Energía anunció que licitaría nuevos estudios antes del primer trimestre de este año para responder en qué zonas de Chile podría construirse una de estas centrales y qué tipo de tecnología era la más conveniente. Sin embargo, la licitación pública fue postergada y hasta el día de hoy no se efectúa.

En otros países la energía nuclear es clave en su matriz energética. Un ejemplo es Francia, donde corresponde a más del 70% de su portafolio de generación. Esta tecnología funciona de respaldo en Europa para las energías renovables no convencionales (ERNC): por ejemplo, cuando deja de soplar el viento en España, Portugal o Alemania.

Si bien el estándar de potencia en el mundo supera los 1.000 MW, fuentes del gobierno comentaron que los estudios que se encargarían considerarían para el país centrales con tamaños de 400 MW, que hacen más factible su incorporación al sistema.

"Para reemplazar HidroAysén, a diez años plazo es necesario habilitar una normativa nuclear hoy y concesionar, por ejemplo, una central de última generación con toda la seguridad para quitarles susto a los chilenos. Esa es una alternativa difícil, pero muy eficiente si se desecha el gran recurso que tiene el país", opina el director ejecutivo de Electroconsultores, Francisco Aguirre.

Para Aguirre, ésa es la mejor solución técnica para un país que no cuenta con carbón de calidad, gas o petróleo, pero reconoce que su principal obstáculo es el rechazo ciudadano y la inexistencia de normativas. "Por eso no me embarcaría en una central nuclear grande, sino que usaría las tecnologías nuevas, innovadoras y con el nuevo combustible nuclear torio, que es mucho más ecológico que el uranio".

El experto comenta que una buena solución sería la construcción de una central "escalable"; es decir, que fuera en etapas, agregándose mayor capacidad instalada, pero siempre de menor tamaño que las existentes en países desarrollados.

Carbón, el combustible que usa 40% del mundo para generar electricidad

Un camino conocido por el sistema chileno es el de instalación de carboneras, claves en el país luego que Argentina cortara la llave del gas a las generadoras chilenas. Eso sí, en el último tiempo no han tenido suerte: proyectos como Barrancones o Castilla no se concretaron por oposición ciudadana.

Para el consultor de Valgesta, Ramón Galaz, no se debiera dejar de lado la utilización de recursos disponibles en el país, aunque si existiera una decisión de consenso para no realizar hidroeléctricas en Aysén, una opción importante es el carbón.

Galaz dice que "si se llegara a una conclusión de consenso de que no se deben hacer centrales en Aysén, las únicas alternativas que quedan para satisfacer la demanda de los próximos 10, 20 y 30 años será la utilización de generación termoeléctrica".

Sostiene que "con todo lo que podamos incorporar de energías renovables no convencionales, que sin duda son un aporte importante, no es suficiente y tendremos que pensar en generación termoeléctrica".

"El carbón es una opción, pero hay que lavarles la cabeza a los ambientalistas", dice Aguirre.

En el mundo, cerca del 40% de la matriz corresponde a carbón. En Chile, durante agosto de este año el 36% de la generación del Sistema Interconectado Central (SIC) provino de esa fuente, mientras que para el Sistema Interconectado del Norte Grande (SING) fue 82%.

GNL: el más caro, pero compatible con ERNC

La opción de reemplazo a los grandes embalses que genera mayor consenso es el gasn antural licuado (GNL). Si bien es más caro, al menos 20% más por cada kilowatt generado a carbón, su imagen más amigable con el medio ambiente produce apoyos en expertos y autoridades.

Actualmente, el 17% de la energía producida en el SIC es en base a GNL, pero las perspectivas van al alza, ya que, pese a ser más caro que el carbón, muchos inversionistas optan por este combustible al tener mayor aceptación.

Un ejemplo fue la decisión de la minera BHP Billiton de reconvertir la carbonera central Kellar en una iniciativa que se abastece de GNL.

Además, el comienzo de la extracción de shale gas -o gas no convencional- en Estados Unidos mantiene las expectativas de una disminución de precios. El gigante del Norte se transformaría de un importador de hidrocarburos a un exportador de combustibles.

"El carbón es una mejor alternativa en términos económicos, pero como vemos que las centrales de este tipo están siendo vetadas, el GNL sería una opción, aunque más cara", advierte María Isabel González.

Aguirre apunta que esta tecnología es más amigable con las energías renovables no convencionales, ya que sirven de centrales de respaldo para cuando tecnologías como la solar o eólica dejan de funcionar.

"Es la única tecnología que puede ir bailando al ritmo variable de la renovable que se apaga y se prende", dice el director ejecutivo de Electroconsultores.

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