Catalina Iñiguez (14años) es además monarca sudamericana en triatlón y sueña con representar a nuestro país en los Odesur 2014, pero la falta de oportunidades ha obligado a su familia a llevársela a Alemania para alcanzar mayor proyección.
Foto FERNANDO HERRERA
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Los Iñiguez son una familia de deportistas. El padre, Francisco, fue campeón nacional de kayak; la madre, Sofía, es triatleta y ex seleccionada nacional, y los hijos, Francisco e Ignacio, son jóvenes prodigios. Pero la estrella es Catalina, quien con sólo 14 años reúne una cantidad impresionante de logros que ni siquiera deportistas del doble de su trayectoria pueden presentar.
Todavía más extraordinario, no es sólo en una disciplina: campeona nacional y sudamericana de triatlón y nacional y panamericana en duatlón, campeona chilena de mountanbike y parte de la selección de pentatlón. Además, puso el tiempo de "corte" para ingresar a la selección nacional de triatlón con 13 años, lo que en términos prácticos significa que sólo Bárbara Riveros la supera.
Sin embargo, pese a su increíble cantidad de logros, el apoyo para seguir desarrollándose ha sido escaso y está a punto de dejar nuestro país, con Alemania como destino. Una ruta en la que irá acompañada por toda su familia, hasta ahora su principal y gran apoyo. "Todo lo hemos financiado de forma personal, de nuestro propio bolsillo, pero llega un momento donde la billetera ya no da para más. Agradezco a nuestros auspiciadores, que han sido una gran ayuda, al Club Manquehue que nos brinda las condiciones para entrenar y a gente muy valiosa, como el deportólogo cubano Rafael Gutiérrez, quien es para ella lo que Yoel Gutiérrez es para Tomás González", apunta su padre, Francisco. "Pero, si quiere entrar a las ligas mayores, debemos ir un paso más adelante en su preparación".
Según él, el gran problema que se han encontrado hasta ahora es que, por su precocidad, Catalina no entra en ningún plan formativo existente. "En Chile no hay políticas deportistas de desarrollo. Todos los programas de apoyo arrancan desde los 16 años, pero ¿qué pasa con los valores más jóvenes que todavía no llegan a esa edad?", se pregunta en tono retórico.
Por esto, Alemania es el destino escogido donde, además de existir condiciones para que Catalina pueda entrenar, se les ofrece la oportunidad de hacerlo paralelamente con sus estudios. "Queremos que sea una profesional, que tenga una carrera", indica Francisco.
De inmediato, este caso recuerda anteriores como los de Marcelo Ríos, Nicolás Massú y Fernando González, quienes también tuvieron que emigrar a otras latitudes para terminar de pulirse como jugadores y así poder convertirse en los grandes tenistas que terminaron siendo. De hecho, en el mismo triatlón hay ejemplos concretos, ya que nuestros grandes exponentes históricos también tuvieron que ir a otros países: Cristián Bustos a Estados Unidos y Bárbara Riveros a Australia, con escalas posteriores en España y Francia.
La grúa alemana
Por ahora, los Iñiguez se debaten entre dos localidades germanas: Offenburg y Frankfurt. La primera, más pequeña, corre con ventaja ya que permitiría que la transición que implica un traslado familiar sea menos drástica, pero sería sólo una etapa temporal antes de mudarse a la segunda, una urbe mayor y el centro de operaciones de la Federación Alemana de Triatlón.
Un riesgo implícito en este caso es obvio, ya que si Catalina consigue mantener sus buenos resultados y despunta en los circuitos europeos, despertará el natural interés de los veedores germanos, que querrán reclutarla para su propio equipo nacional. Y, como toda la familia, incluida ella, tiene pasaporte alemán, la parte burocrática tampoco sería una complicación.
"Aún no me he planteado esa posibilidad, pero sé que si llega a darse el caso, será una decisión muy difícil", reconoce Catalina. "Por ahora, mi sueño es representar a mi país en los Juegos Odesur del 2014".
-¿Qué te parece tener que ir a otro país para seguir tu desarrollo?
-Como experiencia de vida es bueno, podré tomar más ritmo, tener más competencias y competir con rivales de un mayor nivel. Pero es triste irse de tu país, porque no puedes seguir una carrera deportiva.
-Si pudieras dar algún mensaje, ¿cuál sería?
-Que se apoye más al deporte, hay muchos niños que lo practican y que tienen muchas condiciones, pero no los apoyan. Hay que ayudarlos".