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Luis Larraín: "Ahora no hay madurez en la derecha para visualizar un factor que la aglutine"

Aunque dice ver un reencantamiento de la oposición con sus ideas, plantea que el "enemigo común" debe ser el aumento del poder del Estado.

por:  Sebastián Minay C.
viernes, 12 de septiembre de 2014

Foto CLAUDIO CORTES

Estaba dando más entrevistas en su nuevo y difícil papel de presidente de Cruzados, en el que se le nota muy concentrado y con suficiente humor como para reírse con el chiste de que los hinchas de la UC deberían estar cubiertos por el Auge, por todo lo que sufren. Pero el devenir de la derecha a un semestre de su durísimo regreso a la oposición ha sido su tema por estos días: el lunes Libertad y Desarrollo y otros seis centros de estudio y organismos -como "Avanza Chile"- debatieron sobre el proyecto político del sector. Y estas alturas, el director ejecutivo de LYD cree que "la derecha se está reencantando con sus propias ideas, y las redescubrió de una manera que es muy virtuosa".

-¿Cómo así?

-Primera vez en mucho tiempo que los parlamentarios y políticos de derecha han ido a asambleas en que ellos salen aplaudidos y la gente de la Nueva Mayoría sale pifiada. Eso a raíz de las reformas educacional y tributaria. Por primera vez veo con claridad que la derecha se está reencantando con sus ideas tradicionales.

-¿Le permite eso proyectarse a la oposición?

-Sí, porque al haber encontrado este proceso de reencantamiento de la derecha con la libertad de elegir, hace que pueda empezar a proyectar sus propias propuestas. Hoy no es el momento para las propuestas de la derecha. La responsabilidad de propuestas y del gobierno es de la NM. Y ahora se están tratando de sacar la responsabilidad del grave problema del terrorismo.

-Hablando fríamente, este debate por la seguridad a raíz de la bomba en el Metro, ¿le abre una puerta a la derecha para posicionarse?

-Es un ámbito donde tradicionalmente la derecha ha estado posicionada y donde la izquierda tiene más dificultades. Entonces, sí puede ser también una oportunidad para la derecha de perfilarse en ese tema. Y de hacerle cumplir al gobierno su responsabilidad.

-Es que una de las quejas habituales en el sector es que son incapaces de colocar temas nuevos en la agenda, de influir más allá de reaccionar.

-Si uno compara que temas políticos se discutían un año atrás y hoy, la oposición está en la gloria. ¿De qué se hablaba hace un año? De la desigualdad, los abusos y el lucro. Hoy ninguno de esos tres temas está en la agenda. ¿De qué se habla? Del fin de la posibilidad de elegir el colegio para los niños; del fin de la posibilidad que puedas aportar al colegio y mejorar la calidad de la educación de tus niños; del efecto que tiene la reforma tributaria sobre la actividad económica, la desaceleración y el empleo.

-¿Se acabó el luto por la derrota?

-Más que luto fue un palo en la cabeza, que te dejó caminando así como medio mareado durante un tiempo. Eso se está superando porque hoy la agenda es totalmente distinta. Y se ha hecho reflexión.

-¿Qué puede ofrecer la derecha ante lo cual la gente no diga "esto ya lo escuché"?

-La derecha debe ser mucho más audaz. Los planteamientos futuros debieran ser qué impuestos voy a bajar para combatir los malos resultados económicos que ha tenido el gobierno de la Nueva Mayoría. Al final de cuatro años la gente va a decir "necesito algo muy distinto a lo que me ofrecieron y no cumplieron". Y es ahí cuando la derecha debe estar preparada para su propio proyecto.

El "enemigo común" del sector

-¿No debería también definirse claramente ante el empresariado?

-En lo tributario muchas veces me preguntaban: si los empresarios ya están de acuerdo en aumentar los impuestos, ¿por qué ustedes se oponen? Porque ellos defienden intereses y nosotros defendemos ideas. Nosotros creemos que el Estado tiene que ser más pequeño, y por lo tanto no nos gusta aumentar los impuestos. Los empresarios buscan su propio interés, si "este proyecto me va a ayudar a o no a sacar este proyecto de inversión". Es lógico que los empresarios tengan posiciones distintas a nosotros. Las posiciones de la derecha en materia económica y laboral tienen que responder a principios y no a intereses.

-¿Para perfilarse, la derecha no debería desmarcarse del empresariado?

-Si no tienes ideas y proyectos propios, te tienden a confundir con alguien que defiende intereses. Si tienes ideas y proyectos propios, tú propuesta va a ser súper nítida y súper clara.

-¿El discurso de la retroexcavadora, mirándolo en perspectiva, le hizo daño o benefició al sector?

-La retroexcavadora ha sido súper útil, absolutamente. El gran error de lectura fue -motivado por los teóricos del otro modelo y toda esa cuestión- es que la gente quiere otro modelo. La gente no quiere otro modelo.

-¿Tanto como para hacerle un favor a la derecha?

-Evidente que sí. Esta lectura que hicieron de las elecciones, de que por fin se acabó el modelo capitalista, lo que vale es el otro modelo, démosle escuela pública, municipalicemos la clase media, que no haya desigualdad... y esa cuestión cayó pésimo.

-En los '90 la Concertación tenía un enemigo común que era Pinochet. ¿Al sector le falta un factor que la aglutine?

-Sí. Ahora, no hay suficiente madurez y conciencia en la derecha para visualizar lo que eso es. El aumento del poder del Estado es el enemigo de la derecha. ¿Qué es la reforma tributaria? Sacas US$ 8200 millones del circuito de producción y de consumo y se lo entregas a los políticos. El gobierno de la Nueva Mayoría estuvo dispuesto a transar muchas cosas, pero no los US$ 8200 millones

 Pinochet, el golpe y la oposición: "No es tema para la derecha, es más bien pauta de la izquierda"

"Para mí no es tema. Yo lo veo muy claramente acá (en Libertad y Desarrollo), donde tengo investigadores de todas las edades. Este es un tema en que hay una postura distinta dependiendo de la edad de la persona". Larraín es tajante en que la oposición no tiene nada que zanjar respecto a su nexo histórico con la dictadura. "Es un tema del pasado y no del futuro. Y la prueba de eso es que uno ve lo que dijo la Presidenta hoy (ayer) y eso me confirmó que la Nueva Mayoría está muy mal, porque para que tenga que recordarse de 41 años atrás para hacer su discurso político quiere decir que está muy mal hoy".

-En la derecha conviven desde Piñera y los "cómplices pasivos" hasta el diputado UDI Ignacio Urrutia, que se retiró de la sala en el minuto de silencio a Allende, llamándolo "cobarde".

-Pero eso pasó hace 41 años. ¿Qué relevancia puede tener para el futuro?

-Después de lo del año pasado, muchos dicen que el próximo candidato presidencial debe tener el mismo discurso.

-Si la derecha está pensando que para que le vaya bien en el futuro tiene que hacer un discurso común sobre lo que pasó hace 41 años le va a ir mal. Si tu proyecto político depende de la opinión de lo que pasó hace 41 años te va a ir mal, porque no estás mirando al futuro.

-Los dos partidos dijeron que iban a cambiar sus declaraciones de principios, pero no lo han hecho. Por alguna razón lo anunciaron.

-Es más bien una pauta de la izquierda y no propia de los partidos. En los partidos no veo que haya discusión sobre ese tema. Estuvimos reunidos el lunes, siete centros de estudios y nadie mencionó el tema, ninguno. No es un tema para la derecha.

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