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"Prostíbulo poético": El burdel que ofrece versos a cambio de dinero

La sesión incluye "privados" donde se comercializa poesía. "Lo erótico es un buen gancho", dice su directora.  

por:  Catalina Cabello
jueves, 28 de agosto de 2014

Foto ANDRÉS VARGAS

Hace 15 años, Kiely Sweatt, una estudiante de Literatura nacida en Filadelfia, decidió darle un nuevo enfoque al quehacer poético: Se fue a Nueva York, adoptó el nombre de 'Madame Eva' y creó el 'Poetry Brothel', una instancia donde "prostitutas" y " boys " ofrecían poesías a cambio de dinero.

Tan bien le fue que, dos años después, tomó maletas y versos y se fue a Barcelona. El éxito fue similar. Hoy en día existen 'Burdeles Poéticos' en Chicago, Los Angeles, Nueva Orleans y Europa.

La chilena Vanesa Torres participó del evento en Barcelona y decidió traerlo con el nombre de 'Prostíbulo poético'.

A principios de este año debutó en la V Región y este sábado lo presentarán, por primera vez, en Santiago en El Clan Experimental, en Bellavista.

Cuando está en escena, Vanesa se hace llamar 'Señorita Alma' y, con un dejo de acento español, cuenta que en ese lugar "el sexo no es lo que complace: Lo hacen las palabras".

Cada función, el grupo integrado por unas 20 personas llega al Bar La Tertulia de Valparaíso -que está ambientado como un burdel del siglo pasado- y adoptan diferentes personalidades. A cargo de la recepción y bienvenida está Mister Bronson, el dueño del burdel. Él tiene bajo su mandato a 7 "putas" y 8 "boys" . Junto con saludar, deja las reglas claras: acá nadie puede tocar a los "poetas". Sólo pueden escuchar sus versos.

'Le chart blue', una mujer felina; 'Quiltro', un ' boy ' agresivo que está amarrado durante toda la función; Dago, el poeta del amor; Perla, una prostituta en práctica, y 'Dirty Blue', una niña-mujer que gusta del sadomasoquismo, son algunos de los personajes que componen este Prostíbulo.

Se vende el alma

Al comenzar, cada uno hace un número: recita algún poema, canta o baila. Luego se le ofrece al público una ficha con los personajes y sus creaciones. Ellos deciden a quién quieren, pagan $500 por intervención y parten a un "privado", un lugar íntimo que puede ser detrás del escenario, por ejemplo. Ahí le recitan una poesía al cliente (ver recuadro).

"En el privado no se vende el cuerpo, sino el alma. Ofrecemos sexo intelectual, algunos personajes bailan o leen el tarot", cuenta Vanesa.

La segunda parte es un show que mezcla teatro, cabaret, un micrófono abierto y happenings . El espectáculo dura dos horas aproximadamente. Los poemas que ahí se leen son todos inéditos y no necesariamente de amor.

Los protagonistas del 'Prostíbulo poético' son todos actores y el público acata obediente y respetuosamente. "Nunca ha habido un cliente que no siga las reglas", dice la realizadora.

"Honramos al vino"

Acerca de sus motivaciones para hacer este evento dice que con el show "busca acercar la poesía a la gente.

-¿Por qué unir poesía con un prostíbulo?

-El elemento erótico que usamos acá responde a que provoca un alto grado de interés, es un buen gancho para la gente.

-¿Y cuál es la diferencia entre los shows de España y Chile?

-Allá son mucho menos conversadores, muy fríos. El tema es que en Barcelona los que se suben al escenario son poetas de verdad. Acá somos actores que amamos la poesía. En Chile se ríen mucho. Acá nos tomamos una copa de vino, el volumen sube, hay más contacto. El vino es muy importante también. Nosotros lo homenajeamos.

El 6 de septiembre, en Valparaíso, 'Prostíbulo poético' hará un show dedicado a los 100 años de Nicanor Parra. Todo estará inspirado en el anti-poeta.

 Inquietante y sensualAsí se vive

La ropa interior colgando del techo y los zapatos de feroz tacón y lentejuelas engalanan el prostíbulo.

"Una mujer acostada en la barra pregunta con un sensual grito quién dormirá con ella esa noche, en francés por supuesto, recordando la famosa canción", cuenta una asistente.

"El maestro de ceremonias y regente del prostíbulo, con patillas a lo Sandro, explica latamente las reglas del juego. Los espectadores/clientes podrán irse con sus 'putas' y 'putos' a un 'privado'. Advierte, el que intente tocarles un pelo, se las verá con él. Y quedará de patitas en la calle.

Poesía, canto, baile, todo teñido por la sensualidad.

Cada actor representa una performance distinta. No deja de ser inquietante que una mujer en ropa interior te lleve de la mano y luego de algunos pasos de baile te siente en una silla para declamar algunos versos, tal vez de su autoría. Y ni hablar del actor que luego de un breve masaje en los hombros te canta una canción al oído con voz temblorosa.

Al final todos bailando por la sala, arriba del escenario, entre las mesas.

Como en un prostíbulo, supongo".

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