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Política, vanguardia y supervivencia: La desconocida historia del Cine Arte Alameda

Cuenta la historia que estuvo cerca de convertirse en un mall o un estacionamiento, pero logró esquivar ese destino. Detrás de su vida ha habido figuras clave: Ricardo Solari, Jorge Rosenblut y Eugenio Tironi, entre ellas.

por:  Catalina Cabello/La Segunda
jueves, 17 de abril de 2014
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Desde Francia: Payasos en aéreos y la historia que escandalizó a Versalles

En junio llega "Petit Bus Rouge", un documental francés que cuenta la historia de un grupo de payasos que realizan trucos de malabarismo y equilibrio en lo más alto de las montañas de Escocia, Bruselas y Los Alpes.

Para julio está programado el estreno de "El Desconocido del Lago", del francés Alain Guiraudie ("No Rest for the Brave") que resultó ganador del Festival de Cannes como Mejor Director y que la prestigiosa revista Cahiers du Cinema eligió como película del año.

La historia trata sobre amor y sexo entre un grupo de hombres que se conocen a orillas de un lago.

La cinta causó polémica, pues su afiche se consideró moralmente "ofensivo" en algunos barrios como Versalles y St. Cloud, por lo que vecinos pidieron su retiro.

Eran los años noventa y en Chile se respiraban nuevos aires. La democracia llenaba de entusiasmo; los ánimos habían cambiado. La sed por cultura se hacía más intensa.

El idealismo en el ambiente impulsaba la apuesta por proyectos poco convencionales para la época. En ese escenario, que olía a juventud y arrojo, nació el Cine Arte Alameda.

Hasta entonces funcionaba ahí -en Alameda 139- el cine Normandie. En 1988, el inmueble lo compró el empresario José Daire -hoy dueño de ChileFilms- y un par de años después, los precios de arriendo del local subieron y la gente del Normandie decidió emigrar a su actual sede de la calle Tarapacá. Una apuesta valiente en momentos en que el boom de las multisalas comenzaba a expandirse por Santiago.

El terreno, que era grande y de ubicación privilegiada, quedó disponible. No había una idea concreta sobre qué hacer con él. Según cuenta la historia, se barajaron tres opciones: transformar el local en un estacionamiento, o un mall, o un supermercado. Fue ahí cuando apareció la figura del empresario Mario Alvo Hassan, dueño del ex Bowling Apoquindo, que había hecho furor en los 70.

Sus cercanos lo recuerdan -murió en enero pasado- llenos de nostalgia: "Él era uno de los pocos empresarios a los que les interesaba el arte por sobre la plata", dicen, y destacan que "generaba muchas actividades para apoyar la cultura".

Fue él quien le compró el cine a Daire y decidió que no se iba a convertir en ningún parking o mega tienda.

"Mario Alvo era alguien que generaba procesos y le gustaba la cultura. Él pudo haber hecho cualquier cosa con el lugar, pero lo protegió", explica emocionada Roser Fort, actual directora del Cine Arte Alameda.

Operación rescate


A algunas cuadras de ahí, en La Moneda, los entonces subsecretarios del gobierno de Aylwin, Ricardo Solari y Jorge Rosenblut, además del encargado de las comunicaciones Eugenio Tironi, compartían la preocupación por preservar este espacio cultural. Fueron ellos quienes decidieron reflotar el cine y levantar ahí un centro cultural. Le presentaron la idea a Alvo Hassan, y el empresario accedió de inmediato. Con el tiempo, se sumó al proyecto el entonces alcalde de Santiago, Jaime Ravinet, y juntos recaudaron fondos privados para echar a andar el centro cultural Alameda.

"Rosenblut, Ravinet y Solari tenían un poco más de treinta años. Eran súper activos y motivados. El tema del arte les apasionaba. Rosenblut viajó por el mundo viendo centros culturales para adoptar el modelo en Chile. Eran gente que entendía que en Europa y los países desarrollados la cultura tenía un lugar que no era el museo. Un lugar de vanguardia. El museo muestra cosas, pero acá se buscaba hacer acciones", cuenta un testigo de ese proceso.

Roser Fort explica que "lo que ellos hicieron fue generar relación con la empresa privada para que pudieran hacer una remodelación importante al ex Normandie y generar un proyecto cultural-arquitectónico que fue considerado como uno de los más modernos de la época".

Tras diversas gestiones, el equipo consiguió que 25 empresas aportaran plata para remodelar el lugar y hacer realidad la idea de un centro cultural moderno. La firma de arquitectos IglesisPrat se adjudicó el proyecto, que más tarde sería presentado en la Bienal Panamericana de Arquitectura de Quito.

En la reinauguración del cine se exhibió la cinta "La Mansión Howard", de James Ivory, y asistió el mismísimo Patricio Aylwin, Presidente de la época. Un hecho que marcó el inicio de una nueva vida para el cine Arte Alameda..

Crisis de identidad


Por mucho que se quisiera mantener el romanticismo de cine de barrio, al cabo de un tiempo la administración -que había pasado ya a manos de una corporación de figuras afines al mundo de la cultura- también sucumbió al imperio de Hollywood: quisieron cambiar el concepto de "sala de arte" por una "sala comercial".

Pero como era difícil competir con los cines de popcorn, la apuesta no funcionó. Tras mostrar películas del tipo "Batman Forever", se llamó, nuevamente, a un proyecto más cultural y que trajera títulos de vanguardia. Ahí, la corporación se desligó y la administración del Alameda quedó a cargo de la productora privada Gitano Films. El local, siempre en manos de Alvo Hassan (y hoy de su sucesión).

Esa fue una de las épocas más fructíferas del lugar que llenó sus salas con títulos como "Les nuits Foves" ("Las noches Salvajes"), "Mi Idaho Privado" y "Happy Toghether", todos largometrajes ganadores de festivales internacionales.

Roser Fort explica que una de sus grandes alianzas ha sido con el cine francés y que se han enfocado en traer películas premiadas en ese país. Fue así como lograron estrenar cintas como "Himalaya", que estuvo nominada al Oscar, y la alabada animación "Kirikou y la Hechicera".

Las cintas recientes que más público han atraído fue "Polisse", que se llevó el Premio del jurado en Cannes y "Te creí la más linda, pero erí la más puta", de Che Sandoval.

Vitrina nacional


Fort cuenta que no hay semana donde no haya un título chileno en la cartelera del establecimiento y que, más allá de la búsqueda del éxito financiero, se sienten con una misión.

"Nosotros estamos tratando de crear audiencia en Chile, de mostrarle a la gente otros trabajos que han sido alabados por los críticos a nivel internacional y también les damos la oportunidad a los realizadores chilenos de que muestren lo que están haciendo. Somos la ventana de exhibición para el cine nacional que se aleja de las fórmulas comerciales repetidas. Es una apuesta atrevida, pero necesaria", asegura.

Por lo mismo decidieron que antes de la exhibición de las películas en cartelera, siempre se mostraran cortos de realizadores nacionales. Por estos días pasan "Gleisdreieck", de María José San Martín.

Durante mayo serán cuatro las cintas de producción nacional que se estrenarán en el Alameda. La primera en la lista es "Soy Mucho Mejor que Voh", el spin off de "Te creí la más linda...". Esta entrega vuelve a contar con el Naza , personaje interpretado por Sebastián Brahm, que a sus cuarenta años enfrenta una crisis existencial luego de que su mujer se adjudicara una beca para estudiar en el extranjero, mientras él sigue siendo un hombre mediocre y un padre irresponsable.

El próximo largometraje que se podrá ver en las salas del lugar es "La Danza de la realidad", la película biográfica de Alejandro Jodorowsky.

"La Canción sin Letra" es el tercer gran título del mes y cuenta la historia de Rodrigo (Diego Ruiz), un joven de región que busca a su padre mientras se enfrenta a los desafíos de una solitaria vida en la capital.

Para fines de mes está programado el estreno de "We are Sudamerican Beats", documental que cuenta la historia del movimiento electrónico en Chile, a través de la mirada de espectadores, productores y de los más destacados djs chilenos de la movida electrónica internacional. La producción, que ha registrado la escena durante cinco años, está a cargo de Francisco Gómez y tiene a potentes figuras de los sintetizadores como Ricardo Villalobos y Matías Aguayo. Tevo Díaz, quien es considerado unos de los principales camera-man de Chile, también es parte de este proyecto.

Roser Fort está entusiasmada. Pensando, día a día, cómo lograr que este oasis del tráfico santiaguino siga siendo eso: un paréntesis de cultura y vanguardia.

Las platas: Fiestas y fondos estatales


El Cine Arte Alameda tiene dos principales fuentes de financiamiento. La primera viene desde el Consejo de la Cultura y las Artes a través de los Fondos de Cultura o Fondart.

Sin embargo, dichos dineros sirven para la implementación de nuevas tecnologías, espacios o dispositivos. Como explican desde el recinto, "con los fondos gubernamentales no se logran pagar sueldos. A veces falta ayuda económica para cumplir el rol de difusores del arte".

La última adquisición que se hizo gracias a dineros de un Fondart que ganaron el año pasado fue un Proyector 2K, especialmente pensado para la cartelera 2014, y un Reproductor DCP, un nuevo formato digital que reemplaza al ya obsoleto 35 mm.

Al recibir esos fondos, el cine se compromete a que el 25% de su cartelera anual cuente con cintas chilenas.

Ahora, lo que realmente financia al cine en términos de salarios es "la noche", como dice su directora. "Nuestro financiamiento base viene de los eventos. Las tocatas, las fiestas y las ferias de diseños son lo que nos permite hacer el trabajo del día a día".

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