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La ruta de Colchagua: Más allá del vino

por:  La Segunda / Ana Rosa Romo R.
miércoles, 27 de febrero de 2013

Rayuela está dentro de una viña donde también se puede hacer un recorrido por los viñedos, bodegas y salas de degustación.


Para los que prefieren los paisajes del campo en sus vacaciones, el Valle de Colchagua es un destino turístico ideal. Desde San Fernando, siguiendo la carretera del vino, pasando por Santa Cruz y continuando hacia el oeste, no sólo hay una gran cantidad de viñas, sino también de restaurantes de distintos estilos y especialidades.

SAN FERNANDO.

Alcántara (Chacabuco 370). Los dueños, José Morel y su esposa, son los que cocinan: "Somos autodidactas, hijos de padres europeos. La cocina está influenciada por nuestra familia; hemos ido rescatando y mezclando recetas", explica José.

El restaurante tiene cuatro años y se hizo conocido por los pescados que traen directamente de la costa, donde su proveedor es un buzo arponero, que les ofrece el bilagay, rollizo, mulata, pejesapo y otros especímenes de roca, de gran aceptación entre los clientes.

Otros platos requeridos: Cebiche solo o mixto con pulpo o camarones, risotto de camarones y pastas frescas de fabricación propia.

Tiene capacidad para ochenta personas y su horario es de 11:30 a 15:30 y de 19 a 24 horas.

CARRETERA DEL VINO

Rayuela (Carretera del Vino, km. 37). Fue inaugurado en septiembre de 2010 y está ubicado dentro de la Viña Viu Manent. A cargo del chef Cristián Adrián, ofrece una carta basada en la grilla como método de cocción para carnes y pescados.

En la carta también se sugieren las "buenas yuntas", que consideran los mejores vinos para maridar cada plato: Las chuletas de cordero con verduras asadas y Malbec Secreto; el salmón a la grilla con pastelera de choclo y Chardonnay Reserva Viu Manent; o el clásico lomo a lo pobre con Cabernet Sauvignon.

Puede atender 130 personas (100 de ellas bajo un parrón), sólo a la hora de almuerzo, de 12 a 17 horas.

También ofrece tours guiados que realizan un recorrido por los viñedos, bodegas y salas de degustación de la viña.

SANTA CRUZ

Los Varietales (Plaza de Armas 286) . Es el restaurante del Hotel Santa Cruz y ya tiene trece años de trayectoria. Su construcción es de estilo colonial y en su decoración destacan piezas arqueológicas y también herramientas y elementos utilizados antaño para trabajar la tierra y el vino. Todos atienden con la vestimenta típica del huaso.

Funciona todos los días del año, desde las 7:30 a 10:30 con desayuno buffet; de 13:00 a 17:00 horas para almuerzo y desde 20:00 hasta las 23:30 horas para cena.

Jonathan Elitin es el chef que está a cargo, desde hace 5 años, con el estilo de cocina chilena gourmet que define como "lo mejor de nuestra tierra, combinados con toques modernos y productos típicos como sal de Cáhuil, la quínoa, aceite de oliva, merkén, luche y cochayuyo".

De la amplia y variada carta, se destaca: Asado de tira chamán carmenére (carne de primer corte de vacuno, macerada por 24 horas en vino Chamán carmenére de la Viña Santa Cruz, con una cocción de cuatro horas), tártaro de salmón altiplánico, ravioli de cochayuyo, carpaccio de res con tártaro de alcachofas y las mollejas con cauceo de piñones y champiñones, entre otros.

Etiqueta Negra (Los Boldos s/n) . Mikhail Sampen y Fernando Uribe llevan sólo un año con este "emprendimiento en el área gastronómica", con capacidad para 120 personas en almuerzo y cena, todos los días.

El estilo de su carta lo definen como "mediterránea con toques criollos y productos de la zona". Su chef es Jorge Contreras, oriundo de Santa Cruz.

Los platos de mayor demanda: Cebiche de reineta con camarones ecuatorianos (trozos de reineta, cebolla morada, jengibre, aderezo de la casa y camarones ecuatorianos), congrio Etiqueta Negra (congrio dorado grillado en aceite de oliva con crema, panceta, camarones ecuatorianos, frutos secos y palta.), filete al estilo Los Boldos (grillado en aceite de oliva con crema panceta, cebollín, cebolla frita y salsa de soja, en cama de espárragos).

Un plus que destacan sus dueños: "Tenemos mas de 120 etiquetas para que nuestros clientes puedan disfrutar de diferentes vinos de la zona".

CAMINO A LOLOL

El candil de Colchagua (Kilómetro 4, sector La Lajuela). Una construcción en maderas nativas del sur con tejas antiguas, decoración con cueros, además de un quincho y una piscina, es lo que caracteriza a este local. Abrió sus puertas hace tres años y pertenece a Mónica Rubio y su hijo Pablo Noriega: "Esta es una locura de empresarios gastronómicos atrevidos, pero hecha con amor y pasión".

Su gastronomía es una fusión de la comida típica chilena y platos de autor. Todo a cargo de madre e hijo, quienes dirigen a su cocinero Jorge González.

Algunos de sus platos emblemáticos: Congrio boyeruca (trozos de filete de congrio dorado, salteados en mantequilla, con salsa en reducción de pescado, crema, camarón ecuatoriano y palta), merluza a la Navarra (lomos de merluza austral grillados en aceite de oliva con pimientos del piquillo al ajillo y espárragos a la mantequilla) y cebiche de tilapia con camarones ecuatorianos, entre otros.

Además, ofrecen carnes variadas, paella, tortilla española, pastel de choclo, de jaiba, etc.

Abre de martes a domingo (y los lunes feriados), para almuerzo y cena. Tiene capacidad para 100 personas.


Los Varietales y su estilo de construcción colonial. El plato emblemático: Asado de tira chamán carmenére.


Alcántara, de San Fernando, famoso por sus cebiches mixtos.


Merluza Navarra de El candil de Colchagua.

 
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