Cultura/Espectáculos
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Alvaro Morales vuelve tirano al teatro: "La maldad no es un ser infernal que sale de las cloacas"

El actor retorna con "Oratorio de la lluvia negra", obra inédita del dramaturgo Juan Radrigán. "Es la más conmovedora que me ha tocado hacer", asegura. Y después de varios papeles de villano, se tomará su revancha como un moralista extremo en "La sexóloga", la nueva nocturna de CHV: "Siempre es bueno variar".  

por:  La Segunda / Nayive Ananías G.
viernes, 13 de julio de 2012

Esta noche, Alvaro Morales (43) llevará a cabo uno de esos roles extremadamente complejos, pero a la vez desafiantes: Ser un tirano.

Ya ha encarnado a un buen puñado de villanos en teleseries, como Rodrigo Cordero en "Romané" y Martín Ortúzar en "Los Pincheira" (ambas de TVN). O Lucio Santo Domingo en "Infiltradas", de CHV, su último trabajo. Pero hoy regresa a las tablas como un dictador en "Oratorio de la lluvia negra", obra inédita del Premio Nacional de Artes 2011, Juan Radrigán.

Este montaje en verso libre, dirigido por Rodrigo Pérez -quien ya ha encabezado "Medea mapuche" y "Parábola de los fantasmas borrachos", también del autor de "Amores de cantina"-, estará en cartelera hasta el 25 de agosto, en el Teatro La Memoria.

"Oratorio de la lluvia negra" transcurre en la antesala a una celebración, en Lebu, donde los músicos aún no pueden entonar sus cuecas.

Dos mujeres aterrizan desde el más allá para exigirles a sus hijos que se venguen por los asesinatos cometidos por el patrón-dictador del pueblo y cobren justicia por sus manos, esperando que éste se confiese... Pero todo debe suceder antes que la fiesta comience.

Indudablemente, la inspiración de esta obra posee reminiscencias históricas: El festejo paralizado representa la llegada de la democracia post régimen; y el opresor del lugar, Augusto Pinochet.

"Es un personaje que no está aislado de nuestra historia... La maldad no es un ser infernal que sale de las cloacas; son seres humanos que deciden y justifican cosas, y están día a día entre nosotros", advierte Morales sobre su temible personaje.

Y agrega: "Radrigán, a través de su belleza poética y su ironía, construye un relato que tiene muchas capas... No lo conozco en persona, pero me da la impresión que quiere dejar entrever su propio sentimiento respecto a una realidad de país. A diferencia de todas sus obras, que son bellísimas, ésta es mucho más hermética. En términos de relato parece muy simple, pero la lectura es mucho más difícil".

"La gente tiende a desconocer la crueldad de nuestra historia"

La última pieza en la que participó Alvaro fue "Interior" (2011), original del belga Maurice Maeterlinck y dirigida por Rodrigo Pérez, con Alfredo Castro en el elenco. "Una temática totalmente distinta a la actual", dice Morales, riéndose.

Pero "Oratorio..." "es la obra más bella, por cómo la relata Rodrigo a través de las escenas. Es la más conmovedora que me ha tocado hacer... La primera que hago de Radrigán. Es de una magnitud que pocas veces he visto en un autor, y eso que he hecho desde Shakespeare... Esta obra me toca, como habitante de Chile".

Además, explica que "tiene que ver con un país que no logró justicia, que se consiguió en la medida de lo posible. Y las generaciones de hoy han heredado esa necesidad histórica de justicia concreta".

Y profundiza: "Aquí se exponen distintos episodios, desde la llegada de la democracia en adelante. Y, de una forma súper sutil, la gente tiende a desconocer la crueldad de nuestra historia. Así, en Providencia, el alcalde Labbé puede hacer un homenaje a un asesino, o se justifica que algunas personas hagan otro en el Teatro Caupolicán... En fin, todos esos episodios son preocupantes, y nuestro texto es muy contemporáneo y contingente".

Mientras habla, el actor lanza ideas agudas, es crítico y grafica con ejemplos, refiriéndose incluso a que "en Alemania aún existe cierto pudor histórico. Pero, en el devenir de la historia, todos están en concordancia de que todo lo que sucedió fue aberrante". En cambio, "en Chile todavía permanece una ambigüedad moral, una subjetividad moral".

En el montaje, el texto se sustenta en la rabia: "Pero, ¿por qué la rabia? ¿Cómo alguien va a querer matar? Porque hay que hacerlo... Uno de los personajes asegura: «No es rabia; es dolor», que son cosas muy distintas. Es el dolor el que hace sacar a la gente a la calle. «Es el dolor, muchacho», como se dice en la obra. En el fondo, para hoy, sería: «Es el dolor, nuevas generaciones»".

-Para construir este papel, ¿te basaste en experiencias personales?

-En realidad, este tema ha sido fuerte para todos porque, en el fondo, tiene que ver con una historia nacional que no se ha terminado de cerrar. Hay caballeros que aún creen que hay que dar vuelta la página, pero es algo imposible, porque todavía hay dolor.

-Yo no me ocupo de eso en particular. Tampoco estamos tratando que el público se conmueva con la historia. Lo que sí queremos es que las personas traten de comprender, reflexionar; no que tengan una emoción.

-Quizás, esta obra funcionará como un móvil para los espectadores...

-Eso es lo que esperamos, porque lo que hace Rodrigo (Pérez) es poner en escena el discurso social. Eso no se hace mucho en teatro.

-¿Brindar una capacidad analítica al público?

-Claro. Bueno, hay que tener el talento de Rodrigo para llevarlo a cabo. En ese sentido, él es el director con más talento para este tipo de montajes.

En "La sexóloga": "No tiene idea de la complejidad de las relaciones"

En la nueva nocturna de CHV, "La sexóloga" -que debutaría en agosto-, Morales mutará como camaleón en su tercera teleserie en la estación, e interpretará a Gabriel Hidalgo, gerente de Radios Pamplona, donde un exitoso espacio de sexo lidera la sintonía.

En la ficción, es un cuarentón ultraconservador, moralista, estructurado y casado con Griselda Garay (Begoña Basauri), una ninfómana que le es infiel.

"Se enamora fulminantemente de una mujer que sólo le traerá dolores de cabeza, una devoradora de hombres y que lo hará pasar por las penas del infierno... El cree que ha encontrado al amor de su vida y se casa al mes de pololeo", advierte Coca Gómez, guionista (ver recuadro).

Sobre el personaje, Alvaro señala: "El no da cuenta de todo lo que ocurre a su alrededor y no tiene idea de la complejidad de las relaciones. Es muy ingenuo y muy moralista, de verdad, ya que tiene una manera correcta de hacer las cosas. Pero, después, se encuentra en que vive en un mundo súper disfuncional".

Y añade: "Ahora, ésta es una comedia, no hay lecturas más profundas... Mi personaje no es fome, pero es menos lucido que otros. Hace menos cosas que el resto, porque los demás están pasando por muchas más aventuras. Aunque él recibe las consecuencias de esas aventuras".

Pero Gabriel, luego, se obnubila con la mismísima sexóloga (Isidora Urrejola), "una mujer que representa todos los valores para él... Pero ella no tiene que ver mucho con el sexo, al contrario. Es una mujer recatada, a pesar de lo que cree la gente. Sin embargo, me fijo en el personaje más sórdido. Y ahí me quedo atrapado".

-¿Te cuesta pasar del personaje de teatro a la TV?

-No cuesta, para nada. Son totalmente aislados, porque tienen un lenguaje distinto. Yo funciono como actor, desde el oficio, pero obviamente con motivaciones distintas. Además, hay otra exigencia expresiva. No es comparable... El actor tiene que ser un poco lúdico en ese aspecto. Y siempre debe manejarse en distintos lenguajes.

-Revisando tu historial como actor, has interpretado varios papeles de villano...

-En realidad, me ha tocado de todo. Lo que pasa es que los personajes que más se han lucido son los villanos, porque tienen una mayor complejidad. Y los que siempre quedarán en la retina son éstos.

-Pero es bueno liberarse de esos personajes...

-Sí. Siempre es bueno variar. Y es un gran desafío... En CHV me siento muy cómodo, me han recibido muy bien. Me siento querido.

"Había un cierto pudor de Radrigán a exponerse"

Con casi dos décadas de trayectoria en el medio artístico, Morales no se apresura por siempre tener en carpeta algún proyecto en las tablas: "Por lo general, me demoro mucho más en elegir obras de teatro que una teleserie. No me interesa hacer una obra cada año. Participo en lo que sí me interesa, aunque sea cada 5 años".

Pero "Oratorio de la lluvia negra" es un hito trascendente en su carrera: "No sabía lo importante que era Radrigán en nuestra literatura hasta que me tocó trabajar en una de sus obras. Agradezco que haya sido en ésta".

Y reflexiona: "Creo que había un cierto pudor de Juan Radrigán a exponerse a través de esta obra. Pero lo hace con una gracia tremenda, y dice cosas sin decirlas de forma explícita... Pienso que él, en muchos casos, quiso decir cosas y no podía hacerlo, porque era peligroso. Agradezco que Radrigán esté vivo y siga entregándonos estas maravillas".

 Alvaro y su nuevo personaje "pacato"

Coca Gómez, la guionista de la próxima nocturna de CHV, "La sexóloga", entrega más detalles sobre Gabriel Hidalgo, interpretado por Morales: "Es hijo de Nano Hidalgo (Héctor Noguera), un «Viejoven» de 70 años que se niega a envejecer, es un mujeriego y gozador de la vida, y de Mabel Pamplona (Liliana Ross), una señora tradicional dispuesta a todo antes que a separarse del marido infiel".

Y agrega: "Cuando empieza la historia, Gabriel cree que sus padres tienen el matrimonio perfecto y sueña con tener lo mismo. De hecho, se demora en casarse, porque no quiere divorciarse como sus amigos... Quiere un amor para toda la vida como el de sus papás, pero pasan dos cosas que no esperaba: 1) Descubre que su papá engaña a su mamá; y 2) Se enamora de Griselda (Begoña Basauri)".

Luego, Gabriel se siente atraído por la sexóloga, Florencia (Isidora Urrejola). "Pero él, que es pacato, cree que ella es muy experimentada y que no lo pescará en serio, entonces la deja pasar sin saber que Florencia está enamorada y es la mujer más correcta y fiel".

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