Cultura/Espectáculos
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Salfate, el gurú de los terremotos: “Soy una piedra en el zapato para muchos”

La estrella de La Red acusa que lo sabotean para que no advierta a la población: “Me intervienen el correo y me vigilan el teléfono”. Y descarta el apocalíptico cataclismo para este domingo. Hoy, ya planifica su retiro de la TV: “Me voy a ir a vivir a un templo budista. Requiero ayuda”.

por:  La Segunda / Nayive Ananías
viernes, 18 de mayo de 2012

Buscar “Salfate” en Google implica sumergirse en una infinita lista de noticias “telúricas”. Y es que este comentarista de cine de 43 años, fenómeno de la TV, se ha convertido en una suerte de profeta que anuncia —sin temor a repercusiones— los fuertes sismos próximos a azotar nuestro país.

No es que vea el futuro a través de una bola de cristal o tenga poderes sobrenaturales. Más bien, recibe información del grupo brasileño Quake Red Alert, que, según cálculos matemáticos, predicen terremotos. Ya han acertado dos veces con sus presagios: el primero fue para el inolvidable remezón de 6,7°, del 17 de abril. Y, el segundo, el de este lunes en Arica, de 6,4°.

Su sistema vaticinador es “muy sencillo”, según acota el mismísimo Juan Andrés Salfate. “Ellos dieron con una fórmula basada en el lenguaje matemático, que está subyacente en todas las cosas. Y es súper efectiva. No se equivocan... En julio lanzarán un paper y quedarán avalados con un registro académico científico real”.

Después de tanto tiempo comunicándose por medio del ciberespacio, el rostro de La Red por fin pudo conocer a sus maestros cara a cara, hace dos días: “Fue muy emocionante. Cada uno es fanático del otro. Fue un encuentro para agradecernos. No era para hacer preguntas, ni para develar inquietudes”.

Pero estos expertos también aprovecharon su visita para descartar el posible cataclismo de ¡10 grados! para este domingo. Salfate ya estaba al tanto de esto, pero no así de la sacudida en el Norte Grande.

Según él, “manos negras” sabotearon su celular, su correo electrónico y hasta su cuenta de Twitter para que no advirtiera a la población: “Hace un tiempo, las cosas que decía sólo parecían pintorescas. Pero pareciera que, últimamente, estoy molestando. Quizás soy una amenaza, porque concientizo a la población y los saco un poco del estado de borregos... Me intervienen el correo y me vigilan el teléfono. No debieran ocupar los poderes del fisco para vigilarme... Soy una piedra en el zapato para muchos”.

Y agrega: “No soy un terrorista comunicacional que, en algún momento, hará un llamado a las armas. Lo que me motiva no es crear un estado de anarquía, sino que hacer que la gente se dé cuenta que tiene las herramientas para vivir una vida más plena, dichosa. Eso es lo único que me mueve, es mi único objetivo”.

“Me resbalan las críticas mal intencionadas”

Entonces, ¿este fin de semana habrá una hecatombe, con epicentro en nuestra nación? El animador del programa “Expediente S” y panelista de “Así somos” y “Mañaneros” desmiente: “No se ve nada para Chile. No puede aparecer un sismo de una intensidad tan brutal y de la nada”.

—Entonces, la gente no debería alarmarse...

—Igual es una pena. La gente debería discriminar en qué creer. Sé que digo cosas que parecen muy excéntricas, pero siempre trato de explicar el origen. Pero cuando alguien dice, a pito de nada, que va a haber un terremoto, que la tierra se partirá en dos y después dicen que no y luego sí, la gente debería descartarlo.

—Por una extraña razón, en nuestro país, además de ser simpáticos, buenos para el copete y chaqueteros, la gente tiene la capacidad impresionante de aceptar de inmediato cualquier noticia mala. Una noticia con carga trágica la compran de inmediato. Y eso, sumado al terrible problema de comprensión de lectura que hay acá, uno puede decir que esto es blanco y todos entienden que es negro. Es algo con lo que hay que combatir como comunicador todos los días.

—¿Qué haces cuando las personas te dicen que creen en ti y que se preparan para los temblores?

—Lo que tiene que entender la gente, y de verdad lo digo de forma muy honesta, es que yo soy el principio, pero no el final. Si a alguien le interesó algo que dije, que puede ser una teoría extraterrestre, fantasmal o de terremotos, que de ahí ellos saquen sus conclusiones y sigan haciendo el recorrido... Yo no soy importante. De verdad, no hago estas cosas para el ego, no es por vanidad. No necesito la aprobación de nadie y me resbalan las críticas mal intencionadas, pero una crítica constructiva siempre la agradeceré... A los que no les simpatizo me ayudan a corregirme y a mesurarme en el lenguaje. Si hago todo esto, es porque estoy devolviéndole un favor a la gente. Les entrego información difícil de encontrar. Y el que la encuentre útil, que la convierta en una herramienta para hacer más liviana su existencia.

—Muchos confían en ti plenamente. Y algunos desconfían en las autoridades, en la Onemi, en el SHOA...

—Simplemente podría citar algo que está en un libro muy famoso (la Biblia): “Por sus frutos los conoceréis”. Todos hablan, pero es cómo uno se comporta donde realmente en la cancha se ven los gallos.

“No soy ni loco, ni tonto... La tele no me interesa y no la desprecio”

Esta semana, el conocido geólogo Marcelo Lagos —el especialista top en sismos— fue invitado a “Mentiras Verdaderas”, el estelar de La Red, y desestimó el mecanismo de Quake Red Alert. Incluso, declaró que las personas no deberían encontrar asidero en “pseudopredicciones”.

Salfate contraataca: “No sé en qué se basa él, pero sé que cuando Quake Red Alert dice algo, pasa... ¿Sabes cómo se terminaría esa discusión? Con que el señor Lagos llegara un día, agarrara una tremenda tabla y dijera: «Ellos dijeron que va a pasar esto y no pasó». Si él logra juntar 100 veces esa frase, creo que podría darle cuerpo y forma a su tesis. Pero no encontrará ese material. Realmente, no sé para qué dice esas cosas. No sé si está defendiendo una postura académica o si tiene algún gen militar, medio terco... Los hechos hablan por sí solos”.

A pesar de esta pugna entre especialistas, Salfate cree fehacientemente en sus amigos brasileños, y está consciente que cuenta con el apoyo de una considerable cantidad de gente. No por nada tiene más de 300 mil seguidores en Twitter (@RinconSalfate), que avalan sus teorías conspirativas.

“Hay un cariño, una cercanía. Siempre que me preguntan qué se siente ser admirado, digo: «No me admiren. Quiéranme, porque yo los quiero». Yo trato de hacer lo mejor posible. Me podré equivocar y pediré las disculpas del caso, pero lo que me motiva es un honesto y profundo cariño por las personas”, enfatiza.

Y cuando es víctima de “bullying”, con comentarios desfavorables, simplemente no los toma en cuenta: “Me da lo mismo. Es que no soy ni loco, ni tonto mucho menos”.

—¿Hay quienes te han dicho que has creado un personaje y que no es verdad todo lo que afirmas?

—No. Soy igual adentro y afuera. Trabajo en la tele, pero no soy de la tele. De hecho, la tele no me interesa y no la desprecio. Cuando digo algo es por una función, por un deber personal y social. No existe una construcción de personaje o que quiera asegurarme con un buen rating. Lo otro ha sido una consecuencia de un buen trabajo. No tengo como objetivo triunfar.

—Como siempre digo, históricamente, se miente mucho, se oculta la verdad, se protegen los poderes entre sí. La verdad está un poquito más allá de lo que parece ser evidente. Hay que escarbar un poco, y cuando haces eso, te das cuenta que quieren mantener en ignorancia a la gente, que no aprenda a leer, que haga caso, que tenga fe en el Estado y que siga su camino. Ese es el engaño que quiero que la gente deje atrás.

Cómo no, Salfate también se refiere a las especulaciones sobre el fin del mundo, que podría acaecer en diciembre de este año, según las míticas profecías mayas: “Alguien juntó el Calendario Maya con la mitología judeo-cristiana del Apocalipsis. Y reunió dos cosas que nada tienen que ver. Los mayas jamás dijeron que el 2012 sería como un acabo de mundo, pero sí que las cosas estarían muy movidas, que habría harto artificio por parte de la Tierra... No hay que esperar nada, porque todo ya está pasando, hace rato. No es tan terrible”.

Y añade: “Derechamente, el panorama del fin del mundo está sucediendo ahora. Es así de terrible y así de nada (se ríe). Lo que decían los mayas son puras buenas noticias. Viene un suceso astronómico, que es de alineación... Puede que pasen cosas, algunos hablan de días de oscuridad. Puede que se ponga más pintoresca la cosa, pero no es para matarse. El mayor peligro somos nosotros mismos”.

Un tiempo de introspección: “Necesito volver a cero”

—¿No te dan ganas de alejarte de esta vorágine mediática?

—Sí, y lo haré. Tengo un plazo. Tengo un gran trabajo personal pendiente. Y estoy aquí parado exclusivamente por la gente. Esa gente parte, primero, por mi familia, mis amigos y, luego, el resto. Estoy sirviendo de apoyo, siendo almohada, paño de lágrimas, hombro para muchos. Realizaré mi proyecto en un tiempo más.

—De ahí me voy a retirar. Haré lo que tengo que hacer. Me voy a ir a vivir a un templo budista, seguramente al Tíbet. Lo necesito, porque tengo demasiada información en la cabeza y necesito limpiarme después de todo este trabajo. Necesito volver a cero y requiero ayuda, un guía. Ya sé para dónde va la vida, sé de qué se trata. No voy a desperdiciar esta nueva encarnación, porque tengo la impresión que ya la he desperdiciado antes. Saldré completamente del juego.

—Acabarás con el karma...

—Claro. Se acabó el samsara para mí, esta vez.

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