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El GAM supera las cien mil visitas y busca socio privado para marzo

La cifra va más allá de las expectativas de la directora, Alejandra Wood, considerando que el Centro Cultural lleva tres meses de marcha blanca. Reducción en $400 millones del presupuesto 2011 lo toma como desafío: “Más que achacarnos, nos mueve a buscar otras vías de financiamiento”.

por:  La Segunda Online
viernes, 17 de diciembre de 2010

“Cuando llegué a este puesto, proyectamos 500 mil personas en doce meses con el 100% del edificio funcionando. Debido al éxito de las cifras de estos primeros tres meses de marcha blanca y pese a que la primera etapa del GAM estará funcionando en su totalidad a partir de marzo, pensamos que en el 2011 tendremos un público de 550.000 personas aproximadamente”.

Así celebra Alejandra Wood, directora ejecutiva del Centro Cultural Gabriela Mistral y ex gerenta de Asuntos Externos de Minera Escondida, el último reporte de visitantes, desde la inauguración en septiembre: 100.000 personas. “Supera mis expectativas, absolutamente”, declara la ejecutiva, que anuncia que a fin de mes entran en funcionamiento espacios tan esperados como el restaurante y la cafetería. También la librería —una de las tres tiendas que son parte del negocio— y la sala MAPA, dedicada al arte popular americano.

 

—¿Y qué pasa con la disminución de 400 millones de pesos en el presupuesto para el 2011?

 

—Solicitamos un presupuesto y nos aprobaron uno que consideraba esta disminución y que es de 1.500 millones de pesos. Vamos a partir el 2011 con una suerte de déficit, pero no hay que olvidar que tenemos una parte de ingresos que es variable, por los negocios que hay que ver cómo se van a comportar. En ese sentido, el déficit puede ser menor o mayor. Por otra parte, tenemos la posibilidad de lograr ajustes en la medida que vayamos conociendo mejor el edificio y cómo vamos trabajando con los creadores. Además, esperamos conseguir un socio estratégico del sector privado. Estamos en conversaciones con distintos representantes. Así, más que achacarnos, la rebaja del presupuesto es un desafío por encontrar otras vías de financiamiento.

 

—A mí me interesa tener una balanza estratégica con una sola compañía, porque es más eficiente desde el punto de vista del beneficio mutuo. Es decir, los atributos que nosotros le podríamos brindar y lo que la marca podría obtener al estar asociada con nosotros…

 

—¿Gam-Nescafé, por ejemplo?

 

—Dependiendo del tipo de alianza, estamos abiertos a discutir en conjunto qué es lo que podemos ofrecer y qué es lo que a la marca le interesa, que puede ser desde el nombre. O estar representada en el directorio. O ser el auspiciador de la biblioteca. Todo depende de los montos y del tipo de alianza que estas empresas quieran establecer.

 

—¿Cómo te han recibido las empresas?

 

—Excelente. Hay mucho interés, pero nada en concreto. Estas cosas tienen que madurar. Son relaciones de confianza y eso se construye con el tiempo. Espero tener un socio no más allá de los tres primeros meses del próximo año. Sería lo ideal.

 

“Sentí mucha presión, pero no me paralicé”

 

—¿Has sentido muchos ojos puestos en tu gestión, en cómo va a resultar, una presión especial?

 

—Lo sentí, pero no me paralicé. Tuve el foco puesto primero en armar un equipo y luego una programación. Era necesario armar esta marcha blanca y atraer público. Cuando acepté este trabajo y conocí este espacio, me produjo una impresión muy grande, sentí que habíamos recibido un regalo enorme, una infraestructura que no existía en Chile, de una calidad de clase mundial. Tiene muchas posibilidades y es único. Esa sensación me hizo entender que lo que había que hacer era que la máxima cantidad de gente lo conociera. Porque si otras personas podían tener esa sensación, teníamos un gran tramo avanzado en términos de que aquí hay algo diferente. Como Centro Cultural nos debemos a la excelencia y a la permanencia. Lo bueno permanece. No podemos ser un lugar efímero, un centro de eventos.

 

“Pienso que ya no fue un elefante blanco”

 

“En general —agrega Alejandra Wood— la programación ha funcionado muy bien. Hemos tenido cerca de 13.000 personas de público en sala, 9.000 en visitas guiadas, lo que demuestra que este es un edificio cuya memoria causa mucho interés. Es un símbolo de los últimos 40 años de nuestra historia y hay una curiosidad tremenda por conocerlo. Ya es otro edificio en relación al original, pero hay ciertos íconos que permanecen: las puertas de Egenau, el mural de Ventureli”.  

 

—¿Ya no fue un elefante blanco?

 

—No me atrevo a decirlo porque soy parte demasiado interesada. Eso lo tiene que juzgar el público o los líderes de opinión que pensaban que lo iba a ser. La verdad es que no tengo un juicio al respecto. Estamos trabajando para que no lo sea y eso significa ocupar bien este maravilloso lugar, es una obligación. Y el tiempo dirá si fue o no un elefante blanco. Yo pienso que no. Si uno tiene esta estadística de público, demuestra que la gran debilidad de Chile es la infraestructura. No tengo ningún rollo con que haya hartas salas, hay que gestionarlas bien, eso sí. Público hay y no hemos puesto ni un aviso en diarios.

 

Danza contemporánea, un boom

 

—¿Qué atrajo más público este año?

 

—La danza contemporánea. La sala con las compañías españolas La Ribot y de Sol Picó no daba abasto.

 

—¿Y la gran apuesta para el 2011 es...?

 

—…¡La danza contemporánea! Tener a Jerome Bel es un hito, es el coreógrafo del momento. Viene en diciembre a montar con performers chilenos “The show must go on”.

 

 También debutará en Chile la compañía belga Les Ballets C de la B, dirigida por Alain Platel, con “Out of context”, un homenaje a Pina Bausch.

“El éxito de la danza es todo un aprendizaje para mí. Estoy impresionada con la calidad de la danza que tenemos y con el público que la sigue”, afirma la directora ejecutiva, quien ya tiene el 80% de la programación 2011 amarrada.

Como peak teatral, destaca “Amores de Cantina”, de Juan Radrigán, obra que este año tuvo dos lecturas dramatizadas, quedando unas 400 personas afuera de la sala. El autor realizará tres talleres de dramaturgia. El montaje, en tanto, estará a cargo de una directora joven, quien, junto a la compañía, hará residencia en el GAM. “Hicimos el cruce que queremos: un dramaturgo tradicional, dirigido por alguien más joven, con músicos y actores en una lectura dramatizada, para luego montar y estrenar en regiones. Este proyecto resume mucho lo que queremos hacer: cruce de disciplinas, trabajo en redes y ocupar al máximo toda la infraestructura”.

 

“Mi gran aporte son mis habilidades de gestión”

 

“Brutal de entretenido y desafiante, porque significa articular un equipo”. Así ha sido para Alejandra Wood su aterrizaje en el mundo de la cultura. “Yo venía del mundo de la gestión en una empresa que tiene muchos años, donde existen los procedimiento, donde además invierten en uno para que aprenda a trabajar con una estrategia, a hacer lo que decimos que vamos a hacer y de pronto me topo con el mundo de la cultura, en donde no existen esas habilidades blandas. Pero sí existe el talento para poder montar una programación. Siento que mi gran aporte son mis habilidades de gestión y cómo puedo traspasarlas a un trabajo en equipo, que es algo que no sé si existe en otros centros culturales. Trabajar con un plan estratégico, definir metas, exigir a cada área que tenga una planificación, ser capaces de decir esto es y esto no es importante ahora. Yo ahora tiraba una pelota y todos iban a pegarle, cuando lo lógico es que cada uno sepa qué pelota tiene que contestar. Mucho más que un espacio de exhibición de arte, de artes escénicas o de música, la idea nuestra es ser... un centro cultural”.

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