Calificado como el “oro blanco o petróleo blanco” por la gran minería, también ha vivido un resurgimiento a nivel de la neurociencia.
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Luego de 60 años el Carbonato de Litio, tratamiento que por décadas ha sido usado en el tratamiento del trastorno bipolar y que ha sido el gold estándar contra el cual se comparan todas las nuevas moléculas que han surgido para tratar esta patología, resurge y vuelve a ocupar un lugar destacado en las guías clínicas de la mano del soporte clínico acumulado durante años, el cual desmitifica el rol que cumple en el manejo del Trastorno Bipolar y sus efectos secundarios asociados al peso, la función renal y tiroidea.
Los últimos estudios demuestran efectos hasta ahora desconocidos del Litio en el manejo del trastorno bipolar. Así lo explica el Dr. Sergio Strejilevich, connotado psiquiatra argentino, Jefe del Programa de Trastornos Bipolares del Instituto de Neurociencias Favaloro.
“Importantes estudios, como el Bipolar Affective Disorder Lithium Anti-Convulsant Evaluation (BALANCE por sus siglas en inglés), han demostrado que hasta el momento no hay droga que supere la efectividad del Litio. Pero además, demostraron que el Litio tendría un efecto anti-suicida específico y una capacidad neurogénica, es decir, que tiene la capacidad de regenerar las neuronas”, consigna Strejilevich.
“El Litio es un estabilizador del ánimo que evita la aparición de nuevos episodios en el curso de largo plazo de la enfermedad, actuando tanto en episodios maniacos como depresivos, acción que no ha sido superada por otras moléculas modernas. Este hecho lo convierte en el psicofármaco con más experiencia en el uso de pacientes en forma continua y prolongada, lo que ayuda a comprender su impacto en todas las dimensiones de la enfermedad. Sólo con litio, existen datos provenientes de seguimientos que superan la decena de años y esto permite contar con información valiosísima sobre su efectividad y seguridad, no disponibles para otros tratamientos”, sostiene.
En el tratamiento del trastorno bipolar lo más importante es evitar que los pacientes recurran, es decir, que tengan nuevos episodios de manía y de depresión, ya que cada una de estas crisis generan un deterioro cerebral irreparable. Lo que ha demostrado el Litio es que evita la recurrencia de estos episodios en el tiempo. Tema no menor si se considera que es una patología que puede debutar en la adolescencia y que tiene un carácter crónico, por lo que el paciente debe tomar fármacos en forma permanente para evitar nuevos episodios o crisis.
¿Qué significa padecer trastorno bipolar?
El trastorno bipolar es una enfermedad del ánimo de carácter crónico que afecta al 2% de los chilenos, lo que aumenta a un 4 y 5% cuando se incluyen condiciones menos clásicas consideradas “del espectro bipolar. Esta patología afecta principalmente a mujeres en una proporción de 2 a 1 en comparación con los hombres y se caracteriza por bruscos cambios de ánimo que alternan de manera más o menos cíclica períodos de euforia con depresión.
El trastorno bipolar es el sexto padecimiento que ocasiona más incapacidad a nivel mundial, ya que afecta el desempeño de personas en sus etapas productivas generando altos costos a la sociedad. El Dr. Danilo Quiroz, Presidente de la Sociedad Chilena de Trastornos Bipolares señala al respecto: “La bipolaridad es una enfermedad crónica que se inicia durante la juventud, antes de los 20 años, lo que genera impacto gigantesco en la vida de las personas que la padecen, ya que interrumpe su desarrollo académico, profesional y emocional. De hecho, el trastorno bipolar en promedio hace perder a la persona 65 días de trabajo al año, comparado con la depresión, en la que pierde 25 a 27 días”, afirma el especialista.
Pero además, es una enfermedad que puede llegar a matar. “Una de las consecuencias más graves es el suicidio. Un porcentaje importante de pacientes -del orden del 15 al 20%- pueden llegar al suicidio, lo que explica en parte el alto costo que significa esta enfermedad para las personas, sus familias y la sociedad en su conjunto” explica Quiroz.